Sin embargo, se quedó atónito al instante al escuchar las siguientes palabras de Jesica.
—Este es el reino secreto de la Secta Demoniaca, y esto es todo lo que hay en él. Las partes grises son la dimensión del caos. No está permitido entrar en ella —explicó Jesica a Jaime y Forero.
—¿Qué? ¿Esto es todo?
Jaime estaba muy sorprendido.
Comparado con el reino secreto de la familia Gabaldón, ambos lugares estaban en los dos extremos del mismo espectro.
Aunque Jaime no tenía ni idea de lo grande que era el reino secreto de la familia Gabaldón, los lugares que había visto eran muchas veces más grandes que el reino secreto actual.
—A pesar del tamaño del reino secreto, la Secta Demoniaca ha invertido muchos recursos en desarrollarlo. Durante la calamidad de entonces, muchas familias y sectas prestigiosas desaparecieron en los anales de la historia. Este reino secreto es la única razón por la que la Secta Demoniaca sigue existiendo —explicó Jesica.
En medio de la discusión, se les acercó un hombre vestido con una larga túnica blanca. Una espada mágica colgaba de su cintura.
Dado su aspecto apuesto y distinguido, era inconcebible que estuviera vinculado a la Secta Demoniaca.
—Señorita Zhar, ¿no son todos los miembros de la Secta Demoniaca espíritus demoníacos? —preguntó Jaime con curiosidad.
Sabiendo lo que Jaime estaba pensando, Jesica puso los ojos en blanco.
—Los espíritus demoníacos también son humanos. Sólo que se cultivan con un método diferente. ¿De verdad crees que todos los espíritus demoníacos son feroces y malvados? Esos cultivadores pueden parecer justos, pero sus acciones pueden ser mucho más despreciables que los espíritus demoníacos…
Jaime se quedó mudo ante la respuesta.
—Jesica, has vuelto —dijo con suavidad el hombre mientras se acercaba a Jesica.
—¡Mm-hmm! —Jesica miró en dirección al hombre, su mirada rebosaba afecto.
Era obvio que sentía algo por él.
En consecuencia, Forero se sintió frustrado por la escena, ya que era claro que un anciano como él saldría perdiendo en comparación.
Forero no pudo evitar burlarse tras la marcha de Patricio.
Jesica le lanzó una mirada temible pero no dijo nada. A continuación, condujo a Jaime y Forero a sus habitaciones.
Antes de marcharse, les comentó:
—Recuerden, no vayan a ningún sitio que no deban, en especial a la dimensión del caos. Allí dentro les espera una muerte segura, ya que el tiempo y el espacio se agitan entre turbulencias.
Una vez que se fue, Jaime se sintió intrigado al instante por la dimensión del caos. Su curiosidad no se habría despertado si Jesica no lo hubiera enfatizado en su advertencia.
—¿Qué? ¿Te interesa la dimensión del caos?
Forero podía leer la mente de Jaime.
Jaime asintió mientras esbozaba una leve sonrisa.

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