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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 1918

Jaime no se molestó en seguir discutiendo al escuchar aquello.

—Sería de mala educación rechazar a la Señorita Zhar antes de terminar la bebida que nos ha traído. Salud, señor Forero.

Forero levantó su copa en respuesta. Los dos estaban a punto de tomarse el café cuando Jesica les llamó ansiosa:

—¡Es…Esperen!

Seguía sintiéndose conflictuada por esto, ya que no tenía idea de lo que pasaría con Jaime y Forero después.

Era posible que Patricio hiciera que los mataran a ambos más tarde.

—¿Qué pasa, Señorita Zhar? —preguntó Jaime confundido.

—Me preocupaba que el café estuviera demasiado caliente para ustedes. No querría que se quemaran la lengua ahora, ¿verdad? —tartamudeó Jesica nerviosa.

Jaime soltó una leve risita.

—No pasa nada.

Luego se bebió el café de un trago, incitando a Forero a hacer lo mismo.

Jesica sintió algo inexplicable en el corazón cuando los vio terminarse el café.

—Ustedes dos sigan con su conversación. Yo iré a descansar un poco... —dijo Forero mientras se levantaba y salía de la habitación.

Ni siquiera había estado mirando a Jesica en todo el rato, para confusión de ella.

—¿Le ha pasado algo al señor Forero? Siento que se ha convertido en una persona completamente diferente —preguntó con curiosidad.

Por supuesto, Jaime sabía bien de qué estaba hablando.

—Sí, ha cambiado bastante…

—Eres una buena mujer. Esperemos que aprecies la oportunidad que te he dado.

Apenas habían salido esas palabras de la boca de Jaime cuando Forero regresó a la habitación.

—¿Cómo sabías que Jesica iba a envenenarnos, Jaime? —preguntó confundido.

—Noté un olor extraño en ella desde que volvió de la Secta Demoniaca. Ese olor no estaba allí antes, así que tuve mis sospechas. Para colmo, Patricio y sus hombres aparecieron en el momento justo mientras luchábamos hoy por el Tubérculo de Flor de Lana. Es imposible que sea una coincidencia. Debe haber estado observándonos todo el tiempo. También percibí ese extraño aroma en el café que Jesica nos había traído antes. Su expresión facial también era antinatural. ¿No se dio cuenta? —respondió Jaime con una leve sonrisa.

Forero negó con la cabeza.

—No, no lo noté. El café olía muy bien.

—Claro, usted no sería capaz de percibir ese aroma. Habría sido alquimista de haber podido. Es curioso cómo planearon tanto, pero no son conscientes de que mi cuerpo es inmune a esos venenos. Lo que sea que me hayan dado sólo se convertirá en recursos para mi cultivo —dijo Jaime.

Su Técnica de Enfoque era capaz de refinar cualquier cosa, incluidos los venenos que entraban en su cuerpo y convertirlos en recursos para el cultivo.

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