La Secta Demoniaca podía ser un culto demoníaco, pero mantenerse al margen del mundo y centrarse en el cultivo eran sus principios.
Durante muchos años, la Secta de Corazón Maligno permaneció recluida y tuvo conflictos mínimos con las otras sectas seculares y familias prestigiosas.
Además, la Secta Demoniaca y la Secta de Corazón Maligno nunca habían estado de acuerdo entre sí. El repentino anuncio de Patricio había dejado desconcertados a muchos, que no daban crédito a lo que escuchaban.
—Señor Serrano, ¿qué quiere decir? ¿Dónde está el Señor Venzul? ¿Cómo es que no está aquí para hacer este importante anuncio? —preguntó uno de los líderes a Patricio.
Para estos dirigentes, Gamal seguía siendo la máxima autoridad.
Estaban descontentos con Patricio porque pensaban que era demasiado joven e inexperto.
—El señor Venzul no se encuentra bien, así que hago el anuncio en su nombre. Nos ha dado luz verde, así que sólo tienen que obedecer su decisión —respondió Patricio con frialdad mientras miraba a la gente a su alrededor.
—Deberíamos hacerle una visita al señor Venzul si no se encuentra bien. Llévanos hasta él para que podamos escuchar sus instrucciones directamente. —Otro líder se levantó y alzó la voz.
—¡Maldita sea! Soy el segundo al mando en la Secta Demoniaca. ¿Estás diciendo que no tengo poder para tomar ninguna decisión? ¿Cómo te atreves? —Patricio agitó la mano y lanzó una onda de energía, ¡haciendo salir volando a aquel líder!
Su repentino movimiento dejó atónita a la multitud.
Aquella gente no sabía nada de la capacidad de Patricio. Siempre pensaron que sólo era un joven educado y lo subestimaron.
Por eso no le temían y se negaban a obedecer sus órdenes a menos que el líder de la secta se las diera en persona.
Sin embargo, ahora Patricio era capaz de someter a la multitud con un solo movimiento.
Observando el silencio que se había hecho en la sala, sonrió con indiferencia.
—Señor Serrano, lo que ha dicho tal vez no sea decisión del Maestro de la Secta, sino suya, ¿verdad? Usted debió matar al señor Venzul hace mucho tiempo. —De repente, Simón se levantó e interpeló a Patricio.
—¿Qué quiere decir, señor Lisboa? —Patricio entrecerró los ojos.
—¿Qué quiero decir? Usted debería saberlo mejor que nadie. El señor Venzul empezó a llevar máscara hace años, alegando una desfiguración y miedo a ser visto. Creo que ya lo mató y que desde entonces ha estado manipulando su cuerpo mediante magia oscura. Ahora, el señor Venzul no es más que un esqueleto —dijo Simón distante mientras miraba a Patricio y comenzaba a reunir su aura.

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