—Saca tu arma —pronunció Maki mientras lo rodeaba una intención asesina.
—No lo haré. Porque si lo hago, no tendrás ninguna oportunidad —afirmó Jaime con calma.
—¡Insolente! —ladró Maki—. Nunca me bato en duelo con alguien que no tenga una espada en las manos. Saca tu arma. Hoy te daré una muestra de la verdadera esgrima de Ciudad de Jade.
En respuesta, Jaime se volvió hacia Forero.
—Dejaré que se encargue de la chica y sus subordinados, señor Forero.
Mirando a Mieko con una sonrisa, Forero aseguró:
—No te preocupes. Cuidaré bien de ella.
Mieko enrojeció de ira al notar su mirada lasciva.
Jaime se dirigió hacia un árbol cercano y arrancó una rama.
Sosteniendo la rama, dijo:
—Ahora tengo un arma. Ya puedes atacarme.
Maki se quedó boquiabierto por un momento. Rugió:
—¿En serio vas a luchar contra mí con una rama? —«¡Está claro que se burla de mí!».
—Una rama me basta para derribarte. Ni siquiera iba a usar una rama al principio. —cuando Jaime dio un paso adelante, su aura explotó de su cuerpo.
Después de inyectar el Poder de los Dragones en la rama ordinaria, al instante empezó a soltar un brillo tenue y se volvió más dura que el acero.

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