—Hoy, te mostraré lo poderosa que es mi Forma Diablo Infernal... ¡Explosión!
En ese instante, el fuego a su alrededor se concentró, moldeándose en una bola de fuego que salió disparada en dirección a Jaime.
Sin embargo, las manos de Jaime permanecieron detrás de su espalda, mientras sus ojos mantenían una mirada indiferente.
—Es inútil. Sea cual sea la constitución de tu cuerpo, es inútil ante mí.
En cuanto terminó, el cuerpo de Jaime emitió un tono dorado mientras escamas doradas revestían su cuerpo pieza a pieza. Con el Cuerpo de Golem activado, un dragón dorado surgió detrás de él y surcó el aire en un bucle.
Justo antes de que la bola de fuego lo alcanzara, Jaime la interceptó con sus propias manos. La energía marcial que contenía envolvió rápido a Jaime, mientras el fuego que portaba ardía como un infierno.
—Hmph, voy a incinerarte en un mar de llamas.
El engreído Saulo soltó un bufido.
A pesar de estar envuelto en llamas, Jaime no se resistió y permaneció como estaba. Se limitó a sonreír ante la bola de fuego que tenía en la mano.
—Ya que esto te pertenece, te lo devolveré.
Con eso, Jaime lanzó la bola de fuego hacia adelante, haciéndola volar hacia Saulo con un poder abrumador.
¡Bum!
La bola de fuego dio en el blanco con precisión. Saulo escupió una bocanada de sangre mientras se tambaleaba hacia atrás sin control.
En ese instante, sintió como si su cuerpo se hubiera roto en pedazos. Todo su pecho estaba cubierto de sangre.
Aunque el fuego en el cuerpo de Jaime se había apagado, dejó un brillo aún mayor en la armadura de Jaime.
Parecía el mismísimo dios de la guerra que había descendido a la Tierra con su armadura dorada.
Cuando Saulo vio el estado en que se encontraba su cuerpo, perdió las ganas de luchar. Ahora era evidente para él que no era rival para Jaime.
—¿Planeabas derrotarme sólo confiando en un espíritu de magia negra?
Jaime se acercó a Saulo paso a paso, haciendo que un escalofrío recorriera la espina dorsal de este.
Saulo se levantó en un intento de huir, pero Jaime lo estrelló contra el suelo con el puño, incapacitándolo para mantenerse en pie.
Con su aura disipándose rápidamente, Saulo pudo sentir cómo todo su cuerpo se deshacía.
Fue entonces cuando una niebla negra salió flotando de su cuerpo y se alejó volando tan rápido como pudo.
—¿Cómo te atreves a intentar escapar? —Jaime se burló al reconocer el espíritu en el cuerpo de Saulo.

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