—¡Jaime!
Al ver a Jaime lleno de heridas, Javier se adelantó y le ayudó a levantarse. En ese preciso momento, Jaime tenía la mirada perdida y parecía lento de reflejos.
Con lentitud, levantó la vista hacia el inmenso cielo.
En sus ojos brilló un destello agudo.
—No creo en el destino. Yo soy el dueño de mi destino, no Dios —rugió.
Su voz rebosaba intensa energía espiritual y reverberó por toda la Ciudad de Jade.
Después, Jaime arrastró su cuerpo herido de vuelta a la Secta Duval. En ese momento, todos estaban reunidos allí para discutir las contramedidas. La sorpresa los inundó cuando vieron a Jaime con heridas por todo el cuerpo. Después de todo, considerando sus capacidades actuales, una persona normal no podría herirlo de esa manera.
—¿Qué te ha pasado, Jaime? —preguntó Forero frenético al verlo en semejante estado.
Jaime negó con la cabeza sin contestar. En su lugar, se volvió hacia Giovanni.
—Haz que algunos hombres carguen con Josefina y los demás y sígueme, Giovanni.
—¿Adónde vamos, Jaime? —preguntó Giovanni.
—Alianza de Guerreros —respondió Jaime con impotencia.
Al verlo actuar de aquella manera, Forero supo que el hombre debía de haber sufrido un fuerte golpe, y no era físico, sino mental. De lo contrario, Jaime no se encontraría en ese estado.
Por muy graves que fueran las heridas que le infligieran, nunca se comportaría de forma tan abatida mientras siguiera respirando.
Todos siguieron a Jaime hasta el patio de la Alianza de Guerreros. Mientras el hombre recitaba el conjuro, la entrada al reino secreto se abrió lentamente.
Jaime llevó a Josefina y a los demás al reino secreto.
Al principio, Forero y el resto de los hombres quisieron entrar con él. Sin embargo, se negó porque no sabía si presentarían los mismos síntomas que Josefina y los demás si entraban en el reino secreto.
Cuando entraron en el reino secreto, Josefina y las demás recobraron el conocimiento. En ese momento, Jaime sintió un gran alivio.
—¿Por qué hemos vuelto al reino secreto, Jaime? —se preguntó René con total perplejidad, mirando a su alrededor.
Al hacerlo, descubrió que sus constituciones únicas habían desaparecido sin dejar rastro.
—Rápido, echen un vistazo y comprueben si sus habilidades únicas han desaparecido —instó Jaime sorprendido.
En un santiamén, las tres mujeres se examinaron. En efecto, descubrieron que sus constituciones únicas habían desaparecido, y que en ese momento no eran diferentes de una persona normal.
—¿Cómo ha ocurrido?
La cara de René reflejaba incredulidad. Su habilidad helada era innata, y no podía curarse incluso después de haberlo intentado todo. Sólo sobrevivió después de encontrarse con Jaime.
Emprendió el camino del cultivo y poco a poco se liberó de la amenaza letal que suponía su constitución.
Pero entonces desapareció. Junto con eso, las capacidades de Josefina y René disminuyeron bastante.
—Debe tener algo que ver con la Cueva Sin Límites. Vayamos a echar un vistazo.
Jaime consideró que la desaparición de las constituciones únicas de las damas estaba indudablemente relacionada con la Cueva Sin Límites. Por lo tanto, planeaba ir a investigar más a fondo.

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