Para Alejo, la fuerza de Jaime no era la que debería poseer un cultivador de Artes Marciales de Quinto Nivel Santo.
—Hay muchas cosas que no podrás esperar. —Jaime sonrió satisfecho, con los ojos llenos de desdén.
—Aunque seas fuerte, ¿qué puedes hacer?
Cuando Alejo terminó de hablar, hizo un gesto hacia las marionetas, y todas volvieron a ponerse en pie.
Estas marionetas tenían terroríficos agujeros llenos de sangre en cada uno de sus pechos.
Pero mientras Alejo recitaba algún tipo de conjuro, las heridas de sus cuerpos empezaron a brillar, y pronto se curaron por completo.
En un instante, las marionetas se abalanzaron de nuevo sobre Jaime, pero éste les hizo frente sin miedo.
Tras una feroz batalla, las marionetas volvieron a quedar cubiertas de heridas, y a algunas Jaime les cortó brazos y piernas.
A una marioneta incluso le aplastó la cabeza.
Jaime no creía que Alejo pudiera revivir a la marioneta incluso después de haberle destruido la cabeza.
Pero para sorpresa de Jaime, mientras observaba, los cánticos de Alejo se hicieron más fuertes, y las marionetas, con las extremidades rotas e incluso la cabeza destruida, empezaron a recuperarse poco a poco.
Cada marioneta emitía una tenue luz, y todas sus heridas se curaron casi de inmediato. Incluso la marioneta con la cabeza destruida estaba ahora restablecida por completo.
Jaime se sorprendió, ya que se suponía que las marionetas zombis estaban muertas y sin mente, y si sus cabezas se hacían añicos, no podían volver a la vida.
—Jajaja, mis marionetas son indestructibles. No importa lo poderoso que seas, tu energía marcial acabará agotándose y pronto estarás muerto…
Alejo soltó una sonora carcajada.
Jaime frunció el ceño al ver que las marionetas seguían atacándolo. En respuesta, invocó de inmediato su Espada Matadragones con un simple pensamiento.
Su espíritu de espada ya había despertado, lo que la hacía lo bastante fuerte como para rivalizar por sí sola con un cultivador Santo de Artes Marciales.
Cuando Jaime infundió el Poder de los Dragones en la espada, ésta emitió un sonoro rugido de dragón.
En ese momento, un repentino destello iluminó la mente de Jaime, seguido de la aparición del Tomo Sin Palabras en su conciencia, que mostraba toda la información sobre las marionetas.
La expresión de Jaime era de mucha emoción mientras miraba la información en su mente.
El Tomo Sin Palabras no podía reconocer a los humanos, pero como las marionetas estaban hechas de diversos materiales y no eran humanos vivos ni cadáveres, se consideraban objetos, y el Tomo Sin Palabras podía mostrar su información.
Todos se quedaron atónitos ante la repentina excitación de Jaime y no podían entender lo que estaba pasando.
«¿Se volvió loco?».
Jaime soltó una carcajada maníaca.
—¡Jajaja! ¿Estabas diciendo que son marionetas inmortales? Pero tienen debilidades como cualquier otra…
Una tenue llama azul apareció en su palma, y con un movimiento de su mano, la llama se extendió de inmediato, rodeando a las marionetas y ardiendo con furia.
La cara de Alejo cambió en el instante en que vio esto.

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