Mientras tanto, en la Secta Vientofuerte, la madre de Emiliano sollozaba mientras cuidaba de él.
—¿Te sientes mejor, Emiliano? —preguntó con suavidad y con una expresión de dolor en su rostro.
—Me siento mucho mejor, pero no puedo aceptar este resultado. No puedo creer que un don nadie me haya herido delante de tanta gente —Emiliano respondió con la ira escrita en su rostro.
—No te preocupes, Emiliano. Cuando estés mejor, me aseguraré de que ese tipo pague el precio.
La madre de Emiliano se volvió entonces hacia Trino, que estaba de pie detrás de ella, mientras continuaba:
—Te dije que te fueras con Emiliano, ¿no? ¿Cómo pudiste dejar que se lastimara tanto? ¿No te sientes mal en absoluto?
Trino bajó la cabeza y dijo disculpándose:
—Lo siento muchísimo, señora Carrión. Todo es culpa mía…
—No culpes al señor Olmos, mamá. Esto no tiene nada que ver con él. ¡Quiero que me modifiquen los genes cuanto antes para poder matar en persona a Jaime! —dijo Emiliano.
—Claro que sí. Cuando te hayas recuperado de tu herida, haré que Trino modifique tus genes. Viendo que tu padre ni siquiera apareció después de que te hirieran de tal manera, yo diría que podemos olvidarnos de contar con él. Sólo se preocupa por ese inútil de tu hermano —replicó enfadada la madre de Emiliano.
Emiliano no pudo evitar sentirse confundido al saber por qué su padre trataba a Demithor mejor que a él.
No sólo Huro modificó los genes de Demithor, sino que también llevó a Demithor con él mientras asistía a todo tipo de reuniones importantes.
Emiliano, por otro lado, sólo podía continuar su cultivo él solo. Por si fuera poco, Huro ni siquiera le hizo una visita después de resultar herido.
Emiliano apretó los dientes y murmuró con una mirada decidida:
—No te preocupes, mamá. Cuando me modifiquen los genes, le demostraré a papá quién es el verdadero genio con talento. Aplastaré a ese inútil de mi hermano bajo mis talones.
—De acuerdo; tengo fe en ti. Por ahora, concéntrate en tu recuperación. El señor Olmos y yo tenemos que hablar de unos asuntos al lado —dijo la madre de Emiliano mientras ella y Trino se dirigían a la habitación contigua.
—Ya estoy viejo. No se puede evitar.
—¡Una vez que mi hijo se haya recuperado de sus heridas, deberás modificar sus genes y transferirle tu poder! Es tu hijo, así que tienen genes compatibles. Nunca lograremos el éxito si no aceleramos el ritmo, y las cosas se van a poner muy problemáticas si Huro se entera de nuestra relación —dijo con suavidad la madre de Emiliano.
Trino abrazó a la madre de Emiliano mientras la tranquilizaba:
—¡No te preocupes! Una vez que modifique los genes de Emiliano, ¡será al menos un Dios de las Artes Marciales de Nivel Cinco!
Ese repentino descubrimiento golpeó a Emiliano como un camión y lo dejó aturdido una vez más.
«Así que nunca fui hijo de Huro Carrión, ni heredero de la Secta Vientofuerte...».
Con esto en mente, Emiliano regresó a su cama y se acostó con una mirada aturdida.
Era difícil para él aceptar este repentino cambio de identidad. Lo único que Emiliano podía hacer era no pensar en ello y olvidar lo que acababa de escuchar.

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