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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 2226

Nadie se atrevía a afirmar que podían enfrentarse a aquel dragón. Pero si no mataban al dragón, nunca podrían conseguir el Fruto de Conexión Espiritual.

Delgado frunció el ceño y dijo con tono serio:

—El dragón es demasiado poderoso. No tenemos forma de derrotarlo.

—¿Qué hacemos? ¿Nos vamos a rendir? —se lamentó Emiliano. La codiciada fruta espiritual estaba al alcance de la mano, pero seguía fuera de su alcance.

—Tengo un plan, pero requerirá que alguien provoque la ira del dragón y lo distraiga de aquí. Entonces aprovecharemos para tomar la fruta —sugirió Delgado.

—Ese plan podría funcionar, pero ¿quién va a enfrentarse a la ira del dragón? —preguntó Arán.

Después de todo, cualquiera que asumiera la tarea de atraer al dragón y hacer frente a su ira se enfrentaría sin duda a una muerte segura. Nadie en su sano juicio querría hacer algo así.

El trío se miró. Nadie estaba dispuesto a asumir la mortal tarea.

El problema era que, si enviaban a sus subordinados, lo más probable era que esas pobres almas fueran devoradas antes incluso de que pudieran distraer al dragón.

De repente, Emiliano desvió la mirada hacia Alba y Jaime. Un destello de emoción brilló en sus ojos.

—Tengo una idea. Enviemos a estos dos a atraer al dragón para que podamos tomar el Fruto de Conexión Espiritual.

Emiliano esperaba acabar con la vida de Jaime. Enviarlo a provocar la ira del dragón sería una forma segura de matarlo.

—Gran idea. Ya están como muertos, así que podríamos usarlos —Arán asintió.

Aunque Delgado dudaba en sacrificar el cuerpo y el poder de Jaime, no tuvo más remedio que asentir al considerar la fruta espiritual.

Emiliano se acercó a Jaime y le dijo con arrogancia:

—Jaime, hemos decidido darte una oportunidad de vivir. Tú y Alba atraerán al dragón lejos de aquí. Si lo consiguen, podrán salir de aquí con vida.

—¿Crees que somos estúpidos, Emiliano? Sabemos que provocar al dragón es una sentencia de muerte —gruñó Alba.

Justo en ese momento, Arán se acercó y amenazó a Alba y Jaime:

Alba no entendía la decisión de Jaime.

«¿Por qué iba a arriesgar su vida para ayudar a Emiliano y su grupo cuando vamos a morir de todos modos?».

Jaime le hizo un gesto con la mano a Alba y dijo:

—Aunque vayamos a morir, no quiero morir a manos de ellos.

Tras escuchar esto, la mujer no dijo nada más.

—Eres un hombre honorable. Ahora ve y atrae al dragón. Recuerda, sin trucos. Si no alejas al dragón, no podrás escapar —le ordenó Emiliano a Jaime.

Sin embargo, éste lo ignoró y caminó poco a poco hacia el Árbol de Conexión Espiritual con la Espada Matadragones en la mano. Alba lo seguía de cerca.

Aunque sabían que las probabilidades de sobrevivir eran bajas y se habían preparado mentalmente para ello, Alba seguía sintiéndose nerviosa cuando miró al dragón del árbol.

—No tengas miedo. No moriremos —le dijo Jaime a Alba con una sonrisa tranquilizadora.

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