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El despertar del Dragón romance Capítulo 2317

Jaime no podía luchar en su estado actual, pero la batalla iba a continuar durante los próximos días. Por lo tanto, aún podría luchar en las últimas etapas de la batalla si se recuperaba a tiempo.

Aunque Jaime no pudiera recuperarse a tiempo para seguir luchando, su batalla con Viento Sombrío lo había convertido en una figura popular.

Sin embargo, la promesa hecha a Lope nunca podría cumplirse. Aun así, a Casio no le importaría sacrificar todos los recursos de la familia Gabaldón por Jaime.

Tras asegurar a Jaime, Casio y el resto regresaron al lugar de la batalla. En ese momento, no había nada que pudieran hacer para ayudar a Jaime a recuperarse, así que no tuvieron más remedio que dejar que se recuperara por sí mismo. Después de todo, la energía espiritual que le infundieron no ayudó en nada a Jaime.

Naturalmente, la batalla no terminó después de que Jaime matara a Viento Sombrío. En su lugar, las peleas continuaron en todas las arenas del lugar.

Sin embargo, ninguno de los combates atrajo tanta atención de la multitud porque eran un juego de niños comparados con el que enfrentaba a Jaime y Viento Sombrío.

Pronto, el primer día de batalla llegó a su fin, y todos volvieron al castillo a descansar. Durante la Conferencia del Reino Secreto, nadie podía salir.

—Papá, ¿por qué el señor Casas sigue inconsciente? —preguntó Evangelina al ver a Jaime tendido con el rostro pálido. Si no fuera por la mínima cantidad de aura que quedaba en su cuerpo, ¡uno podría en verdad tomarlo por un muerto!

—¿Cómo voy a saberlo? Ninguno de nosotros puede ayudar al señor Casas a recuperarse de las heridas que ha sufrido... —Casio estaba cada vez más ansioso, pero sabía que tenía las manos atadas.

Justo en ese momento, Hada entró con un tazón de gachas de avena, y se le rompió el corazón en cuanto vio a Jaime.

—¿Qué hace aquí, señorita Higareda? —preguntó Casio con curiosidad al ver a Hada.

«Todos los reinos secretos tienen sus respectivos salones. ¿Por qué está Hada aquí de repente?».

—He hecho gachas de avena. Tal vez esto pueda ayudar a Jaime con sus heridas —respondió Hada.

—Gracias, señorita Higareda, pero el señor Casas está inconsciente ahora. No puede ingerir nada —pronunció Casio.

—Déjeme intentar... —A Hada le costaba creer las palabras de Casio, así que se acercó a la cama y le dio de comer a Jaime.

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