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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 2369

—¿Qué está pasando?

Huro estaba estupefacto ante lo que veía.

Incluso Winsor estaba perdido. Al mismo tiempo, los demás se reunieron rápido para observar.

—Miren. Hay sombras en el abismo —gritó alguien.

Mientras la multitud seguía observando, las sombras se fueron acercando y emergieron de las profundidades de la montaña.

La visión del grupo dejó a Winsor confundido.

—Jaime, ¿han entrado de verdad?

Winsor no podía creer lo que estaba viendo.

«¿Cómo es que Jaime y los otros permanecieron allí tanto tiempo?».

Jaime, Mateo y los demás se sorprendieron igualmente al ver a Winsor. No esperaban que Winsor y sus hombres estuvieran allí esperando.

Las dos partes intercambiaron miradas por un instante antes de que una intención asesina emanara de cada uno de ellos.

—Maldita sea. Te dije que no maté a tu hijo. No te rendirás, ¿verdad? No puedo creer que de verdad hayas esperado aquí —regañó Jaime a Winsor, molesto por las incesantes persecuciones de éste.

—Todo lo que digas es inútil ahora, Jaime. Tienes que morir —siseó Winsor.

Con expresión gélida, Winsor desvió su mirada hacia Gran Adivino.

—Traidor. ¿Cómo te atreves a traicionarnos? ¿Planeas morir junto con Jaime?

—No moriré, Winsor. Son ustedes los que morirán hoy. Tengan en cuenta lo que mejor sé hacer. Ya he previsto su final —pronunció Gran Adivino con un bufido.

—¡Ja! En verdad tienes un gran concepto de ti mismo, ¿eh? Si de verdad fueras un medio inmortal, no tendrías que esperar en el reino oculto —Winsor escupió al suelo antes de anunciar en voz alta—: No perdones ni a uno solo de ellos. Debemos deshacernos de ellos de una vez por todas. En el futuro, todos los recursos de aquí serán nuestros.

Todos en el reino oculto sacaron sus armas, incluidos Jaime, Mateo y los demás. Poco a poco, la tensión en el aire fue en aumento.

En términos de capacidades, el equipo de Jaime era demasiado débil.

Antes de que Winsor y los demás pudieran reaccionar, fueron rodeados por los fantasmas, incapaces de perseguir a Jaime y al resto.

En un abrir y cerrar de ojos, fuertes ruidos resonaron en la zona mientras Winsor y sus hombres luchaban contra los fantasmas.

Mientras tanto, algunos de los fantasmas habían alcanzado a Jaime y sus compañeros, sin dejar a éstos otra opción que correr y luchar al mismo tiempo.

Por suerte, se podía matar a los fantasmas cuando salían del abismo.

Mientras Jaime acababa con los fantasmas, obtenía una marca por cada intento exitoso.

Gracias a la persistencia del grupo, consiguieron alejarse de los fantasmas y del grupo de Winsor.

Así, buscaron un lugar seguro para descansar.

El grupo de Winsor, por su parte, al final se deshizo de los fantasmas, a pesar de verse en mal estado.

—Maldita sea. ¿Por qué han aparecido esas cosas de repente? Jaime se ha escapado ante nuestros ojos —Winsor echó humo.

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