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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 2375

En un instante, varias ráfagas de aura aterradora envolvieron a Yair.

El hombre frunció un poco el ceño. No temía a la gente que tenía delante, pero si en verdad iban a luchar, le resultaría difícil garantizar la seguridad de Jaime.

Sin embargo, también sabía que no podía mostrar ningún signo de miedo o debilidad. De lo contrario, Winsor y sus compinches se abalanzarían sobre él y lo harían pedazos.

—¡Jajaja! Lucha a muerte, ¿eh? ¿Están seguros? Ustedes no son nada para mí... —Yair se burló mientras una nube de aura surgía de su cuerpo y explotaba en el aire.

Una tormenta comenzó a gestarse casi de inmediato, y el cielo se sumió en la oscuridad. Se produjo una distorsión continua del espacio alrededor de la multitud mientras las turbulencias espaciales asolaban la tierra, haciendo que pareciera que había comenzado el apocalipsis.

No sólo se destruyó al instante el aura de Winsor y su grupo, sino que también pudieron sentir vibrar el aire y la tierra. Mientras contemplaban el cielo apocalíptico sobre ellos, no podían evitar una sensación de pavor.

Los ojos de Huro se abrieron de par en par, asustados.

—¿Un Manifestador? ¿Es un Manifestador?

Isaac tampoco pudo evitar temblar.

—¡No puedo creer que los Manifestadores existan de verdad!

—Los Manifestadores están en la cima de su juego, y su poder es inimaginable. No me extraña que diga que no somos nada para él —murmuró Yona con cara pálida antes de darse la vuelta para huir.

«¡Mi*rda! Los Manifestadores pueden hacernos pedazos con facilidad, ¡así que será mejor que escape antes de que lance su ataque!».

Pronto, muchas otras personas siguieron el ejemplo de Yona y huyeron.

En ese momento, a nadie le importaban los demás ni la alianza. Lo único que querían era protegerse y seguir con vida.

Winsor seguía mirando aturdido a Yair mientras su pelotón, que hace unos minutos estaba ansioso por partir, desaparecía en la distancia.

Su rostro había adquirido un tono pálido y su aura se había debilitado bastante.

Asustados, Alba y Arconte se apresuraron a ayudarlo.

—Señor Celeste, ¿qué le pasa?

—Estoy bien. Me sentiré mejor después de descansar un poco. Mientras tanto, por favor, vigila al señor Casas. Dudo que esa gente vuelva pronto —murmuró Yair antes de cerrar los ojos y sumirse en un estado de meditación.

Resultó que Yair no era en absoluto un Manifestador. Se había limitado a canalizar toda su energía interna para crear un aura similar. Todo lo que Winsor y los demás habían presenciado no era más que una farsa, y la verdad era que no habría podido atacar.

Aunque el acto de desesperación no pudiera matar a la horda, bastaría para ahuyentarlos, que era con lo que contaba Yair. Por desgracia, había gastado tanta energía interna que sufrió varias heridas graves.

Arconte y Alba miraban ansiosos a Yair y Jaime. Lo único que podían hacer ahora era esperar que este último lograra pronto su avance. De lo contrario, no podrían contener a Winsor y a los demás si regresaban.

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