Tras comprobar que tenía el arco en la empuñadura, Jaime lo levantó con curiosidad e intentó tensarlo.
Sin embargo, por más que intentaba tensarlo, la cuerda del arco no cedía.
—¿Qué está pasando? —Jaime se quedó atónito.
Después de eso, Jaime desató e infundió su Fuerza Definitiva en el arco. Por fin, el arco reaccionó.
Jaime trató de tirar de la cuerda y ésta tembló un poco. Por desgracia, eso fue todo. Jaime seguía sin poder tensar el arco por completo.
Para sorpresa de Jaime, había usado toda su Fuerza Definitiva cuando trató de tensar el Arco Divino.
—¿Eh? —Jaime estaba atónito.
«Trabajé tan duro para reunir esas dos marcas de Fuerza Definitiva, y he vaciado el tanque. Sin embargo, ¡no he podido sacar el Arco Divino! Esto es ridículo».
—¿Cómo se supone que voy a usar esto? —Jaime miró el Arco Divino por última vez antes de guardarlo en su Anillo de Almacenamiento.
Jaime estaba perdido sentado en la cima de la montaña.
«El agujero negro ha desaparecido, ¡y tengo un ejército de fantasmas con el que lidiar!».
Lo que Jaime no notó fue que justo después de guardar el Arco Divino en su Anillo de Almacenamiento, el fantasma gigante se agitó en el aire, dando instrucciones a un ejército de fantasmas para que subieran a la montaña.
Para cuando Jaime se dio cuenta de lo que ocurría, los fantasmas habían llegado junto a sus pies.
—¿Pero qué car*jo...? —Sobresaltado, Jaime lanzó un tajo con su Espada Matadragones, provocando un destello de luz. Una fuerza tan poderosa como un rayo se abatió sobre los fantasmas.
Los fantasmas situados junto a los pies de Jaime murieron al instante, y una oleada de Fuerza Definitiva fluyó rápido por su cuerpo.
Jaime se paralizó un instante al ver morir a los fantasmas.
Con eso en mente, Jaime saltó hacia la base de la montaña.
Mientras estaba en el aire, balanceó la Espada Matadragones en todas las direcciones que pudo. Como resultado, los rayos de luz que emitía la espada actuaron como balas de cañón y bombardearon al ejército de fantasmas.
En un instante, Jaime había recuperado una marca de Fuerza Definitiva tras matar a aquellos fantasmas.
Jaime aterrizó entonces ante el fantasma gigante, y se veía diminuto frente a él.
Sin embargo, Jaime no se asustó porque tenía la Espada Matadragones en sus manos. Cuando levantó la mirada, se dio cuenta de que el fantasma gigante exudaba una intención asesina. Esta intención se extendía por todo el cuerpo del fantasma gigante, formando una capa de armadura transparente.
La armadura se fue solidificando poco a poco mientras el fantasma gigante seguía exudando intención asesina. Al final, incluso liberaba ondas y ondas de brillantes rayos plateados.
De repente, el fantasma gigante miró a Jaime. Con la armadura, parecía un ser humano gigantesco.
Cuando Jaime clavó los ojos en el fantasma gigante, sintió de inmediato una oleada de aura aterradora y se le erizaron todos los vellos del cuerpo.

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