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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 2413

Al día siguiente, Bosco y su hijo llegaron de nuevo al Palacio de la Nube Violeta, ya que Hada no apareció a pesar de la larga espera.

—Santiago, ¿cómo te atreves a engañarme? Es demasiado tarde, aunque aceptes entregarnos a tu hija ahora. Voy a destruir todo el Palacio de la Nube Violeta —Exclamó enfadado Bosco, sintiéndose engañado.

Por otro lado, Santiago ya no temía a Bosco, pues Jaime había prometido protegerlos. Resoplando, respondió:

—Bosco, ¿crees que tienes la capacidad de destruir el Palacio de la Nube Violeta? Sigue soñando.

Bosco se sorprendió y frunció el ceño.

—Parece que has encontrado a alguien que te apoya. De lo contrario, no te habrías atrevido a hablarme así. Pero deja que te aclare una cosa: venga quien venga en tu ayuda, no saldrás de aquí con vida a menos que te sometas a la Secta de Corazón Maligno. Nadie podrá salvarte.

—¿De verdad? ¿Puedo salvarlo, entonces?

Justo en ese momento, Jaime salió, tomando la mano de Hada.

Las mejillas de Hada estaban sonrojadas y su aspecto era femenino. Era evidente el cambio que había experimentado la noche anterior.

—Hada, tú…

Cleo se puso furioso al ver a Jaime y Hada tomados de la mano.

—¿Jaime? —La sorpresa de Bosco fue evidente al ver a Jaime. Después de todo, Jaime había mostrado sus impresionantes habilidades durante la Conferencia del Reino Secreto ante los ojos de todos.

—Santiago, no me digas que te has vuelto arrogante sólo porque este joven está aquí para ayudarte. Con sus habilidades actuales, puedo aplastarlo con facilidad con una mano —comentó Bosco con desdén.

Puede que la actuación de Jaime en la Conferencia del Reino Secreto fuera encomiable y demostrara sus capacidades, pero no era más que una competencia entre jóvenes. Bosco supuso que Jaime no sería capaz de igualar su propia fuerza.

Por desgracia, Bosco no tenía ni idea de que Jaime no era la misma persona que hace unos meses.

Cleo se quedó boquiabierto.

—No, eso es imposible. Debes estar mintiéndome. No eres una mujer fácil. Durante años, ni siquiera me dejaste tomarte de la mano. Eres una chica inocente, ¿verdad? —preguntó incrédulo, negándose a creer que Hada se hubiera acostado con Jaime.

—Despierta, Cleo. No dejé que me tomaras de la mano porque nunca me gustaste. ¡Estoy dispuesta a sacrificarlo todo por el hombre que amo!

La respuesta de Hada provocó con éxito a Cleo.

—¡Ah! —Cleo rugió como un loco—. ¡Jaime, te mataré y te haré pedazos!

Con eso, Cleo desató por completo su aura y cargó hacia Jaime.

—¡Ja! —El gélido resoplido de Jaime llenó el aire. Sin mirar a Cleo, levantó rápido la pierna y soltó una poderosa patada voladora dirigida a Cleo.

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