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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 2432

—¡Bueno para nada! Estás trayendo una gran vergüenza a la Secta Zahrin, niño miserable. ¿Qué tiene de aterradora la muerte? ¿Por qué eres tan cobarde?

Lope se horrorizó al ver a Kerem acceder a la petición de Jaime, por no hablar de suplicar a su oponente con tanta sumisión. Se sintió avergonzado por el comportamiento de su hijo.

—Papá, una persona sabia sabe que no debe resistirse cuando las probabilidades están en su contra. ¿De qué servirían nuestros poderes si estuviéramos muertos? —replicó Kerem con descaro.

—¡Cierra la boca! No me llames más «papá». No soy tu padre —bramó Lope, con el rostro enrojecido por la ira.

—¿Estás en verdad dispuesto a renunciar a tu cultivo? —preguntó Jaime mientras miraba con desprecio a Kerem.

—Sí, estoy dispuesto. Perdóname y haré todo lo que me pidas —Kerem asintió con fervor.

—Muy bien, entonces. Arrástrate hasta aquí. Una vez que haya absorbido tu cultivo, te perdonaré la vida —declaró Jaime.

Sin dudarlo un instante, Kerem se arrastró hacia Jaime.

—Bueno para nada, te mataré. —Lope estalló de ira al ver a su hijo arrastrarse hacia Jaime como un perro. En ese momento, tomó la decisión de librar a su familia de tan vergonzoso descendiente.

Justo cuando Lope estaba a punto de hacer su movimiento, Casio y Bruno entraron en acción.

El dúo interceptó a Lope, bloqueándole el paso. Lope, debilitado por sus heridas, ya no era rival para ellos.

Mientras tanto, Kerem no tardó en llegar ante Jaime, que apretó un poco la mano contra la cabeza del primero.

En un instante, una inmensa fuerza de succión comenzó a extraer el cultivo dentro del cuerpo de Kerem.

El cuerpo de Kerem temblaba y su rostro se contorsionó en una expresión temible. Aunque sufría una tremenda agonía, no tenía más remedio que soportarla para sobrevivir.

Poco después, cada gramo de cultivo del cuerpo de Kerem fue absorbido por Jaime.

A partir de entonces, Kerem parecía haber envejecido diez años y pico, desprovisto del aura de un cultivador.

Se levantó con dificultad y preguntó a Jaime con voz tensa:

—¿Puedo irme ya?

Jaime hizo un gesto con la mano y contestó:

—Puedes retirarte.

Estaba seguro de que Jaime había enviado a ese lobo demoníaco para atacar a su hijo.

Lope lanzó un rugido y su cuerpo empezó a hincharse. El poder espiritual de su interior creció rápido, provocando la emanación de un aura aterradora que se extendió por el aire.

Ante esa visión, Jaime supo que Lope estaba dispuesto a autodestruirse para perecer junto a él. De ahí que tensara la cuerda del Arco Divino.

Incontables motas de luz convergieron sobre el Arco Divino. Una prístina flecha blanca apareció, preparada y lista para ser lanzada.

Jaime soltó la cuerda del arco y la flecha blanca voló hacia Lope.

La flecha blanca estalló en el aire, creando una red blanca de energía espiritual que encerró a Lope entre sus confines.

La red de energía espiritual se estrechó poco a poco, sujetando con firmeza el cuerpo hinchado de Lope.

Luchó con todas sus fuerzas, pero fue en vano.

En ese momento, Jaime, lleno de intenciones asesinas, avanzó hacia Lope.

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