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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 2521

Jaime, sin embargo, no mostró signo alguno de miedo.

—Me alegro de que lo hayan admitido. ¿Dónde están Ali y los demás?

—¡Hace tiempo que se han convertido en comida de Lobo Demoníaco! —replicó con sorna el hombre que lideraba el grupo.

Percival se armó de valor y gritó:

—¡No, eso es imposible! Ali y los demás no morirán con tanta facilidad.

—¿Imposible, dices? ¡Nadie ha entrado nunca en territorio de Lobo Demoníaco y ha salido vivo! Pensé que tendríamos que volver con las manos vacías, ¡pero ustedes dos se nos entregaron en bandeja de plata! —dijo el líder del grupo mientras los demás rodeaban a Jaime y Percival.

El joven se agarró asustado al dobladillo de la camisa de Jaime. Estaba claro que ellos dos estaban en gran desventaja frente a docenas de personas.

—Para que lo sepan, ustedes se lo han buscado... —En la mirada fría como el hielo de Jaime se arremolinaba una intención asesina mientras apretaba con fuerza su espada.

Percival sabía que temblar de miedo era inútil, así que levantó el arco y se preparó también para luchar.

El hombre que lideraba el grupo resopló con desdén al ver la mirada de Jaime.

—¿Todavía intentan resistirse, eh? Si se rinden, puede que les perdonemos la vida. Si deciden defenderse, ¡los mataremos a los dos aquí y ahora!

—¡Hablas demasiado! —Jaime blandió su espada mientras su palabra flotaba en el aire.

Lo único que vieron los hombres fue una oleada de luz blanca que pasaba ante sus ojos.

El hombre que lideraba el grupo se quedó boquiabierto, inmóvil como una estatua.

Unos segundos más tarde, la sangre se deslizó poco a poco por su frente.

—¡Eh, estás sangrando! —dijo uno de los chicos cuando se dio cuenta de la sangre.

El hombre que lideraba el grupo no respondió a pesar de que aquel tipo le llamó varias veces. De hecho, ni siquiera pestañeó.

El tipo intentó entonces darle un suave empujón en el hombro, sólo para ver cómo se desplomaba al suelo.

Su cuerpo había sido cortado por la mitad, y sus órganos internos se desparramaron por todas partes.

«No puedo creerlo... ¡Esos hombres son muy poderosos! Algunos de ellos son incluso más fuertes que Alí y, sin embargo, ¡Jaime los había matado a todos él solo sin esfuerzo!».

—Vamos, Percival...

Jaime ni siquiera dedicó una mirada a sus cuerpos después de acabar con todos ellos.

Percival estaba tan sorprendido que se quedó congelado como una estatua.

—¡Percival! —Jaime le llamó de nuevo.

—C…Cierto... —El chico por fin salió de su estado de aturdimiento y corrió tras Jaime.

Sus ojos se llenaron de admiración cuando miró a Jaime por detrás.

Cuando Jaime y Percival se adentraron en el territorio del Lobo Demoníaco, pudieron sentir un claro cambio en el aura que les rodeaba.

Un Lobo Demoníaco solitario no era tan aterrador, pero una manada de ellos podía ser demasiado letal.

El Lobo Demoníaco que encontraron fuera tal vez había sido expulsado de la manada, por lo que no era tan fuerte. Sin embargo, toparse con una manada de Lobos Demoníacos en su territorio sería una historia completamente diferente.

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