Boom...
Hubo una fuerte explosión y el suelo tembló. Todo lo que podían ver era polvo por todas partes.
Una figura salió volando del polvo y se estrelló contra el suelo.
Todos miraron y vieron que era Gamaliel. Estaba en mal estado y tosía sangre.
—Gamaliel, aunque ambos estemos al mismo nivel, sigues siendo más débil que yo. ¡Hoy, masacraré a todos los que me han traicionado!
Al decir esto, Heru recorrió la habitación con una mirada fría.
—¡Compañeros discípulos, protejan a la señorita Guerra con sus vidas! —gritó Sigfrido de repente. Todos los discípulos de la Secta del Caldero Esmeralda se pusieron rápido delante de Violeta.
Cuando Heru vio eso, dijo con los dientes apretados:
—Sigfrido, eres mi discípulo, y sin embargo me has traicionado. Voy a matarte y enviarte al infierno...
El aura de Heru seguía aumentando. Al momento siguiente, envió un puñetazo volando hacia Sigfrido.
Su ataque provocó una enorme tormenta. Era tan insoportable que varios de los discípulos de la Secta del Caldero Esmeralda cayeron al suelo.
Los ojos de Sigfrido estaban llenos de determinación mientras se enfrentaba a la enorme tormenta.
Técnicamente, no era rival para Heru. No había forma de que pudiera resistir el ataque de Heru. A pesar de eso, no trató de esconderse.
Estaba preparado para su muerte.
Justo cuando la tormenta estaba a punto de golpear a Sigfrido, un clon de sombra se situó frente a él seguido de un destello de luz blanca. La tormenta se desvaneció en el momento en que chocó contra la luz blanca.
—Señor Casas... —Sigfrido gritó emocionado al ver quién era su salvador.
Jaime sonrió y preguntó a Violeta:
—¿Llego tarde?
Violeta negó con la cabeza.
—No, llegas justo a tiempo…
¡Boom!
Los dos puños chocaron y saltaron chispas por todas partes.
Heru sintió que una fuerza inmensa le golpeaba con fuerza el pecho. Fue como si le hubiera arrollado un tren.
Tras el impacto, Heru salió volando hacia atrás. Muchos de sus huesos se hicieron añicos y la sangre empezó a supurar.
Heru cayó de golpe al suelo delante de Zivon y los demás soldados. Vieron que Heru estaba pálido y con el brazo deformado. Era evidente que estaba roto.
Zivon y los soldados estaban estupefactos. Heru era un cultivador del Tercer Nivel del Reino de la Fusión Corporal, y Jaime acababa de alcanzar el Reino de la Fusión Corporal. ¿Por qué Heru no pudo resistir el golpe de Jaime?
Simplemente, no tenía sentido.
Heru se esforzaba por recuperar el aliento. Se levantó del suelo con mucha dificultad y miró a Jaime con incredulidad.
—¿Cómo ha podido ocurrir? Es imposible...
Heru no podía creer que hubiera resultado malherido por el puñetazo de Jaime.

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