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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 2742

—¡Eres demasiado arrogante, viejo tonto! Atacaré Ciudad Imperial de las Bestias ahora mismo y te demostraré de lo que soy capaz —rugió Zandro, agitando su sable—. ¡Ataquen!

Jaime había destruido su Rompecielos, así que había pasado a usar un sable.

Decenas de miles de soldados gritaron y cargaron hacia Ciudad Imperial de las Bestias.

Mirando a los soldados y al engreído Zandro, Yoel dijo con frialdad:

—¡Parece que si no le doy una lección a ese mocoso, se creerá imbatible!

Estaba a punto de atrapar en persona a Zandro entre el ejército de éste cuando una fría espada se posó junto a su hombro.

—Le sugiero que no se mueva, Majestad —amenazó Tigro desde atrás.

Yoel se sobresaltó al escuchar la voz de Tigro. Un instante después, la rabia se apoderó de los ojos de Yoel.

—¿Qué estás haciendo, Tigro? —Ivana se sobresaltó al ver aquello.

—¡Cómo te atreves a cometer regicidio, Tigro! —Julio estaba igual de sorprendido.

—¿Regicidio? Le fui leal durante años, pero ¿qué conseguí al final? Ni siquiera podía compararme con un humano. ¡La princesa Ivana preferiría seguir a un humano antes que dedicarme una mirada! ¡A sus ojos, siempre soy un subordinado insignificante! Encuentro este tipo de vida sin sentido. En lugar de un general sin nombre, ¡preferiría ser el rey! ¡Quiero gobernar la Ciudad Imperial de las Bestias! Entonces, podré elegir a la mujer que quiera, y no podrán negarse, incluida Ivana. Cuando yo ascienda al trono, ella perderá su condición de princesa y se convertirá en mi juguete. —Tigro rio como maniático, con los ojos llenos de locura. Su aspecto era aún más aterrador cuando una ráfaga de viento le alborotó el pelo.

En ese momento, acompañadas por la sonora carcajada de Tigro, las puertas de la ciudad se abrieron y Zandro y sus hombres entraron corriendo.

—¡Tigro, traidor! ¡Te voy a matar! —Ivana estaba furiosa y de inmediato intentó atacar a Tigro.

Sin embargo, Julio la detuvo.

El aire se agitó, pero cuando estaba a punto de atacar, su expresión cambió de golpe. Entonces, su rostro se arrugó en agonía.

Al mismo tiempo, Ivana se llevó las manos al abdomen antes de caer al suelo dolorida.

—¡Su Majestad! ¡Princesa Ivana! —Julio entró en pánico al presenciar aquella visión.

En ese momento, Yoel sintió como si sus órganos internos fueran arrojados a una batidora activa. El aura dentro de su cuerpo se estaba agotando rápido, inhabilitando su capacidad de manifestar su poder.

Zandro observó los efectos de la droga y estalló en carcajadas.

—¿Creías que iba a atacar Ciudad Imperial de las Bestias desprevenido?

—Deje de resistirse, Su Majestad. Anoche alteré su cena. La droga es incolora e insípida, por eso no la detectó . Una vez que la tome, perderá su poder —reveló Tigro.

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