Una vez que los dos llegaron a una zona apartada, las tres figuras los acorralaron.
Sorprendida por su presencia, Violeta sacó su arma en un acto reflejo.
Al mismo tiempo, los tres enmascarados bloquearon el paso a Jaime y a ella.
—Esta calle es mía. Si quieren irae en una pieza, dejen todo lo que tengan —gritó uno de los enmascarados.
—¿Un robo? —comentó Jaime con expresión relajada.
Tras un momento de mirar atento a los tres hombres, Violeta frunció las cejas mientras preguntaba:
—¿Los tres bandidos?
En cuanto sus palabras salieron de sus labios, los tres enmascarados se quedaron estupefactos. Sin embargo, pronto estallan en carcajadas.
—No esperaba que nadie nos reconociera. Ahora debemos de ser famosos.
—Así es. Somos los Tres Bandidos. Si no quieres problemas, ¡danos todo tu dinero!
—¿No se suponía que los habían detenido a los tres? —se preguntó Violeta en voz alta.
—¡Hmph, nadie en este mundo es capaz de capturarnos! No hay prisión ni cerradura que pueda retenernos —la rebatió Gestas, el mayor de los Tres Bandidos.
Sin embargo, no estaba presumiendo, pues los tres eran bastante competentes. Ni las cadenas encantadas ni las jaulas con redes arcanas les resultaban demasiado difíciles de sortear.
—Estamos ocupados. Apártense de nuestro camino si aún valoran sus vidas —advirtió Jaime al elocuente trío.
—¡Vaya, este chico es un luchador! —Salazar, el más joven de los Tres Bandidos, escrutó rápido a Jaime—. Chico, lo que has dicho te va a costar al menos ciento cincuenta monedas espirituales. Si nos das una sola moneda menos, los tres te moleremos a palos, ¿entendido? Después de eso, nos divertiremos con tu novia. Nunca habíamos visto una mujer tan guapa en nuestras vidas.
—¡Insolentes! ¿Saben quién soy? —Violeta arremetió contra la falta de respeto de los Tres Bandidos.
—¡Cómo se atreven a ignorarme!
Reaccionando al ataque del trío, Jaime disparó rayos de luz abrasadora que los envolvieron con un gesto de la mano.
Dentro de la luz, innumerables runas comenzaron a arremolinarse y brillar, formando una jaula que aprisionaba a los tres hombres en su interior.
Para entonces, Violeta se había dado la vuelta. La visión de los Tres Bandidos detrás de ella le hizo sudar frío.
Nunca se le pasó por la cabeza que el trío pudiera moverse a tales velocidades.
—Chico, no puedo creer que pienses que esta red arcana puede contenernos. ¡Esto no es más que una broma! ¿Has olvidado por qué son famosos los Tres Bandidos? En este mundo, no hay conjuntos arcanos que puedan contenernos, ni cadenas de energía espiritual que no podamos romper.
Justo cuando Gestas hablaba, el trío agitó las palmas de las manos, que empezaron a brillar con un tono púrpura. Luego dirigieron la luz hacia la jaula que Jaime había montado con su conjunto arcano.
Mientras la jaula temblaba en respuesta, los cuerpos del trío se volvieron transparentes hasta desaparecer por completo.

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