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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 2782

Mientras tanto, Sigfrido se convirtió en la persona a cargo de toda la Secta del Caldero Esmeralda desde que Jaime y los demás se fueron.

Como era la primera vez que desempeñaba un papel de autoridad, estaba lleno de ansiedad.

—Señor Bilbao, hay una joven fuera de la secta, pidiendo ver al Señor Casas —informó a Sigfrido uno de los discípulos de la Secta del Caldero Esmeralda.

—¿Una mujer joven?

Sigfrido frunció el ceño y de inmediato se levantó para salir. Como la joven pedía reunirse con Jaime, no se atrevió a hacerla esperar.

Aunque Jaime no estuviera cerca, si esta joven era en realidad amiga suya, el retraso de Sigfrido en reunirse con ella le traería problemas.

En cuanto Sigfrido salió, se dio cuenta de lo mal vestida que iba la joven, de lo pálido que tenía el rostro y de que presentaba varias heridas en el cuerpo.

—¿Quién es usted? ¿Por qué busca al Señor Casas? —preguntó Sigfrido.

—Soy Ivana, la princesa de Ciudad Imperial de las Bestias. Ahora estoy siendo perseguida por un grupo de personas —le dijo Ivana sin fuerza.

Sigfrido se quedó helado. No esperaba que la joven desaliñada que tenía delante fuera la princesa de Ciudad Imperial de las Bestias.

No hacía mucho que Yoel había ido a buscar a Jaime a la Secta del Caldero Esmeralda con aspecto desaliñado también. Cuando Sigfrido recordó eso, se dio cuenta de que debían haber pasado cosas malas en Ciudad Imperial de las Bestias.

—Princesa Ivana, el Señor Casas no está por aquí. Se ha ido a asistir a la Feria Alquimista —informó Sigfrido cuando recapacitó.

—¿No está por aquí? —murmuró Ivana sorprendida, sin saber qué hacer.

—Princesa Ivana, aunque el Señor Casas no está en este momento, por favor recupérese aquí mientras espera a que vuelva. Ha ido a la Feria Alquimista con su padre. Creo que quiere curar a su padre del veneno que tiene en su organismo —dijo Sigfrido.

Ivana se relajó visiblemente.

Ella asintió y dijo:

—Gracias.

—Ni lo mencione.

Sigfrido invitó rápido a Ivana a la Secta del Caldero Esmeralda, luego la dejó ducharse y le dio una muda de ropa.

Una vez que Ivana se lavó, recuperó su aspecto juvenil y hermoso.

—Señor Casas, la princesa Ivana está en la base y desea hablar con usted —dijo Sigfrido.

Jaime se sorprendió al escuchar que era Ivana quien quería conversar con él.

Justo en ese momento, se escuchó la voz agitada de Yoel.

—¿Ivana? ¿Está Ivana en realidad ahí?

Al escuchar la voz de su padre, Ivana no pudo evitar que se le saltaran las lágrimas.

—Sí, padre, soy yo. He escapado de la ciudad. Ya no tienes que preocuparte por mí.

Yoel no pudo hacer que las palabras salieran de su garganta al escuchar la voz de su hija.

—Sigfrido, tienes que proteger a la princesa Ivana durante nuestra ausencia. ¿Entiendes? —Exclamó Jaime.

—Por supuesto —juró Sigfrido asintiendo con la cabeza.

Ivana y Jaime intercambiaron brevemente algunas palabras más antes de que la voz de ella se apagara. Había un límite de tiempo para el uso del dispositivo de comunicación.

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