Entrar Via

El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 2820

Gaetano se tranquilizó y preguntó:

—Señor Casas, no hablemos de él. ¿Cómo fue su evaluación?

—He pasado la evaluación —respondió Jaime.

—¿Qué nivel es? ¿Es Tercer Nivel Superior? —preguntó Gaetano.

—Quinto nivel superior, en realidad —dijo Jaime riendo.

—¿Quinto Nivel Superior? —Gaetano se quedó atónito al escuchar eso.

«¡Está en el mismo nivel de alquimista que yo!

Todo el mundo sabe lo poderoso que es Jaime, pero no esperaba que su habilidad con la alquimia fuera igual de fuerte. ¡Es en realidad omnipotente!».

—Señor Soto, ¿cuál es su veredicto sobre el veneno en el cuerpo de mi amigo? —preguntó Jaime.

Gaetano recobró el sentido y dijo con culpabilidad:

—Después de un examen exhaustivo, aún no hemos podido encontrar una cura. Lo siento mucho…

—Está bien, Señor Soto. No hay necesidad de culparse. Este veneno es en realidad muy singular. Me tomaré mi tiempo para encontrar una solución.

A decir verdad, Jaime también se sintió muy decepcionado cuando se enteró de que Gaetano no podía hacer nada contra el veneno.

—Señor Casas, puede que no seamos capaces de curar a su amigo, pero sé de alguien que definitivamente puede.

—¿Quién es? —preguntó Jaime a prisa.

—El conde de Jeriva, que también es un alquimista avanzado, de seguro podrá ayudar a su amigo —respondió Gaetano.

Jaime se animó al escuchar eso.

—Señor Soto, ¿podemos molestarle para que nos lleve a conocer al conde de Jeriva?

En cuanto Gaetano vio a Perla, empezó a sermonearla.

Perla agachó la cabeza y guardó silencio. Incluso parecía agraviada.

—Señor Soto, la señorita Perla aún es joven. Cuando crezca un poco, las cosas mejorarán —le aconsejó Jaime.

—Perla, tu maestro está haciendo esto por tu propio bien. Rolando no es un buen hombre —dijo uno de los ancianos.

—Maestro, conozco mi error. No lo volveré a hacer. Déjenme hacer café para todos. Por favor, no se enfade.

Con eso, Perla fue a hacer café.

Cuando Gaetano vio su actitud mansa, comprendió que no tenía sentido seguir enfadado. Dejando escapar un suspiro, volvió a sentarse en su sitio.

Después de ver cómo caminaba Perla, Jaime supo que ya no era una niña.

Por otra parte, no tenía nada que ver con él.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón (Jaime Casas)