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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 2951

¡Boom!

Al final, la undécima Tribulación del Rayo alcanzó a Jaime.

Apretó los dientes y empleó toda la fuerza que le quedaba en el cuerpo para resistirse.

Sintió como si decenas de miles de rayos atravesaran su cuerpo y, poco a poco, éste se volvió invisible.

Marón salió despedido por la fuerza de la tribulación del rayo. El hecho de que incluso alguien tan poderoso como Marón saliera despedido por la onda expansiva decía mucho del poder de la undécima tribulación del rayo.

Cuando Jaime abrió los ojos y escrutó su entorno, se dio cuenta de que éste estaba cubierto de gris.

—¿Me he muerto? —Jaime se pegó enérgicamente el cuerpo, pero no sintió nada—. ¡Dios mío! ¡He muerto! Creo que lo que soy ahora es sólo un resto de alma de mi antiguo yo. —Su corazón se hundió—. ¿Cómo puedo morir así? No es justo. Aún no sé quién es mi padre. ¡No he encontrado a Josefina y hay muchas mujeres esperándome! ¡No puedo morir así! ¡No puedo!

Por más que intentaba gritar, no podía producir ningún sonido. Lo único que podía hacer era gritar en su mente.

Tras un largo rato, Jaime se rindió.

Se acostó lentamente, flotando en el espacio gris.

Mientras tanto, Marón estaba asombrado por el espectáculo que se veía en el aire.

Las nubes de la tribulación del rayo se habían desvanecido, y Jaime también.

—¿Qué está pasando? —Aquel repentino giro de los acontecimientos hizo que Marón frunciera las cejas. «¿Está muerto o se ha teletransportado? ¿Dónde está?».

¡Boom!

De repente, Jaime, que estaba acostado en el espacio gris y nublado, escuchó un largo estruendo. A continuación, el espacio que lo rodeaba empezó a temblar.

El Tomo Dorado flotaba ante él.

Al verlo, Jaime se emocionó y gritó:

Marón frunció las cejas y estudió el cuerpo de Jaime. En ese momento, comprendió algo y liberó su sentido espiritual en Jaime.

Jaime seguía perplejo por lo que ocurría cuando vio aparecer ante él a Marón.

—¿Señor Marón? ¿Qué está pasando aquí?

Jaime estaba confundido y no entendía lo que estaba pasando.

De hecho, Marón también se quedó atónito ante aquella serie de sucesos. Después de que Jaime se desvaneciera en el aire, su cuerpo reapareció envuelto en brillantes y coloridos haces de luz.

Marón nunca había visto nada parecido en el pasado. Tampoco sabía qué estaba pasando.

Sobre todo, no sabía adónde había ido Jaime cuando desapareció de repente.

—Señor Casas, yo tampoco tengo ni idea de lo que está pasando. ¿Por qué se ha vuelto así su campo de conciencia? ¿Qué ha ocurrido? —Marón estaba totalmente desconcertado por los cambios que se habían producido en el campo de conciencia de Jaime.

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