Aunque Jaime desprendía un aura indomable, eso era todo.
Nadie creía que Jaime pudiera detener solo el avance del ejército.
Al ver eso, Yoel se volvió hacia Ivana y le ordenó:
—¡Debemos escoltar al Señor Casas a la ciudad ahora mismo!
Ivana asintió y ordenó a su ejército, que había estado esperando para atacar, que cargara fuera de las puertas de la ciudad.
Quirina y los demás quisieron unirse a la batalla, pero Yoel se lo impidió.
«¡Si les pasa algo, el Señor Casas no me lo perdonará nunca! Después de todo, son todas sus mujeres, las esposas del líder de la Secta del Dragón. No puedo permitir que arriesguen sus vidas».
Ivana condujo en persona al ejército al exterior. Pronto llegaron junto a Jaime.
—¿Qué estás haciendo, Jaime? ¿Por qué no regresas? —La rabia ardía en los ojos de Ivana. «No entiendo por qué Jaime está aquí, ¡pero es peligroso! ¡Si no regresa, todos nosotros seremos enterrados junto a él!».
—¿Por qué debería volver? ¿No quieres deleitarte con la carnicería de nuestros enemigos? —Jaime sonrió a Ivana.
—¡Claro que sí! Sin embargo, no tenemos suficientes hombres ni poder para enfrentarnos a ellos. ¿Cómo vamos a ganar en una batalla directa? Ahora mismo, lo único que podemos hacer es conservar nuestras fuerzas y esperar a que lleguen los refuerzos —dijo Ivana.
—¿Quién dice que no podemos ganar porque tenemos menos soldados? —Jaime miró a Ivana con picardía—. Informa a los guerreros para que se preparen para la guerra. Enseñaremos a Ciudad Nortera que con los soldados de Ciudad Imperial de las Bestias no se juega.
—Tú… —Viendo que Jaime insistía en mantenerse firme, Ivana no tuvo más remedio que enfrentarse a su ejército—. ¡Escuchen todos! ¡Preparen sus armas! ¡Estamos a punto de chocar contra nuestros enemigos!
Algo más de mil soldados desenvainaron sus armas con mirada gélida. No había miedo en sus ojos, sólo intenciones asesinas.
Sabían que, en ese momento, no tenía sentido tener miedo.
Lo único que podían hacer era darlo todo en la batalla que se avecinaba.

Prum…

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón (Jaime Casas)