Entrar Via

El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 3206

—¿Así que son ustedes los que han dicho que son la mano que alimenta al Palacio Behemoth? —preguntó con frialdad el joven.

Incapaz de soportar el arrogante comportamiento del joven, Jaime replicó con desdén:

—Así es. Si no pagamos monedas espirituales por usar la Red de Teletransporte, el Palacio Behemoth perderá su fuente de ingresos. Deberías tratar con respeto y gratitud a la mano que te da de comer. Incluso podríamos darte propina si nos gusta el servicio.

Los ojos del joven se llenaron al instante de rabia al escuchar aquello.

—¡B*stardo insolente! ¿Cómo te atreves a hablarle así al señor Jonás? ¿Tanto deseas morir? —gritó uno de los discípulos del Palacio Behemoth y se preparó para atacar a Jaime.

Sin embargo, el joven le detuvo y le dijo con sorna:

—En ese caso, permíteme mostrar mi gratitud a la mano que nos da de comer.

Luego se volvió hacia los cultivadores y dijo:

—La capacidad de la Red de Teletransporte para transportar personas es limitada, y son demasiados aquí. Como tal, el Palacio Behemoth ha decidido aumentar el precio en un millón de monedas espirituales.

Naturalmente, las palabras del joven causaron una gran conmoción.

—¡Esto es demasiado! ¡Llevamos tres días esperando aquí! ¿Cómo han podido subir así el precio?

—¡El Palacio Behemoth ha ido demasiado lejos!

—¡Pelearemos contigo si te atreves a subir el precio!

No todos los cultivadores eran lo bastante ricos como para permitirse el lujo de utilizar una red de teletransporte en primer lugar. De hecho, muchos no tenían más remedio que caminar hasta la Montaña Demoníaca.

Por ello, la mayoría de ellos no podían permitirse pagar la Red de Teletransporte debido al repentino aumento de su precio.

Sin embargo, al joven no le molestaron en absoluto sus protestas.

—Si creen que esto es demasiado caro, siéntanse libres de marcharse. Sin embargo, nadie activará la Red de Teletransporte sin el permiso del Palacio Behemoth.

El joven se volvió entonces hacia Jaime y le preguntó:

Los miembros del Palacio Behemoth se entrenaban en Cultivo Corporal, por lo que todos tenían cuerpos ridículamente duros. La bofetada de Feenix ni siquiera le hizo la más mínima cosquilla.

La cara de Feenix se puso roja al ver su respuesta, pero estaba demasiado débil para hacer algo.

Los ojos de Jaime estaban llenos de intenciones asesinas mientras miraba con frialdad al joven, pero a este no pareció importarle.

Justo cuando Jaime cerraba los puños y se disponía a atacar, se produjo un gran alboroto a sus espaldas.

—¡Fuera del camino, todos ustedes!

Decenas de gigantes de unos tres metros de altura empujaron a los cultivadores a un lado para despejar un camino en el centro.

Un anciano de unos dos metros de altura se acercó entonces con un hombre de mediana edad y aspecto normal.

—¡Te envié por adelantado para mantener el orden, Jonás! ¡Mira qué caos hay ahora mismo! ¿Qué haces? —le gritó disgustado el anciano al joven.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón (Jaime Casas)