Indignada, Mia corrió hacia el joven que sujetaba a Laila y rugió.
—¡Cab*n! Suelta a mi hermana ahora mismo.
En cuanto el joven vio a Mia, volvió a mirar a Laila y sus ojos brillaron.
—Un par de hermanas gemelas, ¿eh? Y pensar que he podido disfrutar de una doble función justo al llegar a Ciudad Azulcrema. Hoy debo de tener suerte. Vaya, sólo de pensar en pasar la noche con ustedes dos ya me estoy excitando. Me aseguraré de disfrutarlo.
El joven habló sin filtro, humillando a las hermanas en sus propias narices.
Mia enrojeció de rabia, pero no podía actuar sin pensar, ya que su hermana seguía en las garras del joven.
En ese momento, Jaime se adelantó y gritó al joven:
—¡Suéltala!
En respuesta, el joven se volvió hacia Jaime, frunciendo el ceño.
—Eres tú.
El joven no era otro que la persona que casi luchó con Jaime en la red de teletransporte del palacio Behemoth, Jonás.
Jonás y su grupo también habían sido invitados por Enrique a Ciudad Azulcrema.
Justo cuando Jonás llegó a Ciudad Azulcrema, se encontró con la bella Laila.
Debido a su naturaleza lasciva, obviamente no permitiría que se le escapara una oportunidad así. Por lo tanto, chocó a propósito con Laila y luego la sujetó.
—¿Conoce a este hombre, señor Casas? —preguntó Mia mientras miraba a Jaime.
Jaime asintió.
—Es Jonás Quadra del Palacio Behemoth. Cuando llegué a Ciudad Azulcrema, casi me enfrento a él en la red de teletransporte.
—¿Es del Palacio Behemoth? —Mia frunció las cejas, confundida—. ¿Qué están haciendo en Ciudad Azulcrema, entonces?
Sacudiendo la cabeza, Jaime dijo:
—No lo sé.
—¡Para, Laila! —Al ver eso, Mia corrió hacia su hermana e impidió que ésta atacara.
No eran rival para el grupo de Jonás en ese momento. Si se lanzaban al asalto, sin duda estarían en desventaja.
En cualquier caso, mientras el grupo de Jonás permaneciera en Ciudad Azulcrema, las hermanas podrían quejarse del asunto a Lorenzo. Entonces, Lorenzo sin duda buscaría justicia para su hija.
—¡No me detengas, Mia! Voy a matar a este hijo de p*ta —rugió Laila con una ira desatada.
¿Cómo podía ella, una hija de la familia Santini, no estar lívida después de que se aprovecharan de ella en público?
Mia tiró de su hermana hacia atrás y sugirió:
—No eres rival para él. No te preocupes. Cuando volvamos a casa, informaremos a papá de este incidente. Él castigará a este imbécil por nosotras.
Jaime también disuadió a Laila de actuar sin pensar.
—Esta gente del Palacio Behemoth es poderosa, señorita Santini. Deberías calmarte.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón (Jaime Casas)
Inclusive tirei prints, enviei e o suporte sequer responde....
A partir do capítulo 4000, aparece para desbloquear por 9 moedas, confiram porque estão cobrando 34 moedas por capítulo, absurdo, estão roubando, desconfiei e comecei a contar as moedas....