—¡Tío Enrique, no calumnies a los demás! Jadiel murió por autodestrucción. Puedes preguntar a tus hijos. ¡Ellos también lo presenciaron! —Mia le dijo a Enrique.
—No hay necesidad de preguntar. Fue asesinado. —Enrique sólo quería buscar una excusa en ese momento. La verdad de lo que había pasado no le importaba en absoluto.
—Papá, deja de ser irrazonable. ¡El Señor Jadiel en verdad se autodestruyó! —Graziella bramó.
—¿De qué tonterías estás hablando? —Enrique fulminó a Graziella con la mirada.
—Papá, el Señor Jadiel se autodestruyó. Su muerte no tiene nada que ver con otros. Deja de hacer acusaciones infundadas. —Vincenzo dio un paso adelante y arrastró a Enrique a un lado con todas sus fuerzas.
Si no detenían a Enrique, su linaje estaría condenado.
—¿Qué les pasa hoy a los dos? —Enrique estaba sumido en la más absoluta incredulidad, incapaz de comprender por qué de repente sus hijos ya no estaban de su lado.
—Papá, deja de obstinarte. Don Orentino ha hablado y te ha pedido que te unas a él en la tierra ancestral. Está muy bien informado de todo lo que ha estado ocurriendo fuera —dijo Vincenzo con ansiedad.
—¡Tonterías! Don Orentino ha estado confinado en la gran sala dentro de la tierra ancestral durante muchos años, así que ¿cómo podría saberlo? Debes de estar mintiéndome. —Enrique se negó a creerlo. «¿Cómo va a enterarse el viejo Orentino de las circunstancias del exterior?».
Tan pronto como Enrique terminó su frase, sonó una voz antigua que parecía resonar desde los cielos.
—¡Descendiente infiel, ¡cómo te atreves a hacerme esperar!
La voz de Orentino llegó desde la sala de la tierra ancestral.
Al escuchar eso, los miembros de la familia Santini se quedaron atónitos. Lorenzo de inmediato se arrodilló.
Ante esa visión, los demás miembros de la familia Santini siguieron rápido su ejemplo.
Eso se debía a que era la primera vez que escuchaban la voz de Orentino fuera de la tierra ancestral en tantos años.
Enrique abrió los ojos, el terror y la incredulidad llenaron su mirada.
Nunca había imaginado que su plan alarmaría a Orentino.

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