Al sentir la energía dracónica, el dragón de agua cerró los ojos, y un hedor nauseabundo comenzó a emanar de su cuerpo.
Pronto, el antaño elegante dragón de agua quedó cubierto de mugre.
Jaime se alejó de un salto del dragón de agua y lo observó en silencio desde la distancia.
Supuso que el dragón de agua había comprendido los caminos de los draconianos gracias a su energía dracónica y que estaba sufriendo una transformación, de ahí el olor pútrido.
¡Roar!
De repente, el dragón de agua volvió a su forma bestial y sus escamas se desprendieron en pedazos.
En poco tiempo, las escamas inicialmente rojas del dragón de agua se volvieron plateadas y empezaron a crecerle cuernos en la cabeza.
Sus garras de dragón también se estaban formando rápido.
En sólo dos horas, el dragón de agua completó su metamorfosis, convirtiéndose en un auténtico dragón.
—¡Gracias!
El dragón de agua giró en el aire, con la emoción corriendo por sus venas al detectar las transformaciones de su forma física.
—Ahora que somos de la misma raza, es justo que te ofrezca ayuda —dijo Jaime con una leve sonrisa.
El dragón de agua rodeó a Jaime una vez y luego se elevó.
Un enorme agujero se abrió en la montaña cuando el dragón de agua salió disparado hacia el cielo.
¡Prum!
La conmoción se apoderó de todos al escuchar el estruendoso ruido y ver cómo el dragón de agua salía corriendo del interior de la montaña.
—¿Qué está pasando? ¿Ha ascendido el dragón de agua? —Mirto y Heraldo preguntaron desconcertados.
Ninguno de ellos esperaba que el dragón de agua ascendiera tan rápido.
El proceso de metamorfosis y ascensión de las bestias era más difícil que el de los humanos. No era una hazaña fácil de conseguir.
Después, unas luces multicolores aparecieron en el cielo nocturno, iluminando todo el Monte Carmesí y dando a todos la falsa impresión de que era de día.
Los rayos de luz cegadora también hicieron que todas las bestias demoníacas dentro del alcance del Monte Carmesí se encogieran inmóviles en el suelo, sin atreverse a hacer ruido.
En la lejana Ciudad Salitre, mucha gente también había notado las luces del arco iris.
Tras entrar en la cueva, la multitud se quedó atónita ante la escena que tenían delante.
Había un pasadizo que descendía y, al fondo, Jaime estaba sentado con las piernas cruzadas sobre una enorme roca, rodeado de lava hirviente.
El intenso calor de más de mil grados centígrados hizo que todos sudaran a mares y fruncieran el ceño.
Feenix se dio cuenta de que Jaime estaba cultivando, así que habló, notificando a los demás.
—El Maestro debe estar cultivando. No lo molestemos.
Al escuchar eso, rápido volvieron sobre sus pasos, dejando a Jaime cultivando en la roca.
Al amanecer, el grupo descansó y recuperó fuerzas, en especial Heraldo, que se había recuperado por completo tras consumir la píldora elaborada por Jaime.
Al despertar, Mirto sugirió:
—Vamos a ver cómo está Jaime.
Justo cuando el resto del grupo se disponía a seguir a Mirto para comprobar los progresos de Jaime, un estruendo sordo resonó en el cielo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón (Jaime Casas)
Inclusive tirei prints, enviei e o suporte sequer responde....
A partir do capítulo 4000, aparece para desbloquear por 9 moedas, confiram porque estão cobrando 34 moedas por capítulo, absurdo, estão roubando, desconfiei e comecei a contar as moedas....