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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 3360

A Matute le importaba un bledo Proclo. Aunque éste llevaba el disgusto escrito en la cara, no se atrevió a decir una palabra al respecto.

—¡Si me pides perdón de rodillas ahora mismo, puede que te perdone! —dijo Matute mientras miraba a Jaime.

—Tu discípulo me atacó primero. Yo sólo me estaba defendiendo. ¿Por qué debería disculparme? —replicó Jaime sin miedo.

—¿Cómo te atreves a hablarme en ese tono?

Matute no esperaba que un simple cultivador humano como Jaime le contestara, en especial mientras estaban en la Montaña Demoníaca.

Se enfadó tanto que desató su aura de Tribulador de Octavo Nivel sobre Jaime.

Cuando el aura tan poderosa golpeó a Jaime, su cuerpo se sintió pesado y sus piernas empezaron a doblarse por las rodillas.

Sin embargo, Jaime apretó los dientes y reunió todas sus fuerzas para mantenerse en pie.

Matute se quedó helado de sorpresa al ver que Jaime podía resistir su aura.

—Así que has mantenido oculto tu verdadero poder. Aun así, ¡no eres más que un insecto para mí!

Matute aumentó la intensidad de su aura, haciendo que todos a su alrededor retrocedieran.

Los ojos de Jaime se abrieron de par en par y las venas de su frente se abultaron mientras seguía resistiendo el aura.

Justo cuando Jaime estaba a punto de llegar a sus límites, una fuerza misteriosa le dio un ligero empujón e hizo retroceder el aura de Matute.

—El Señor Casas es un invitado muy apreciado, Matute. ¿No te estás pasando un poco? —dijo Igor mientras se acercaba y miraba a Matute.

Los ojos de Matute se llenaron de desdén al decir:

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