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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 3398

Jaime se sintió angustiado al escuchar eso.

—¿Ojo de Gehena?

«¡Ese tipo era un oponente realmente duro incluso antes de esto! Ahora que tiene el Ojo de Gehena, será aún más difícil enfrentarse a él».

Aunque su mente estaba ocupada pensando en una estrategia, los pies de Jaime no descansaron ni un segundo. Estaba usando tanto el Camino del Viento que prácticamente echaba humo, pero el aura peligrosa que tenía detrás no hacía más que acercarse a él a cada segundo que pasaba.

¡Swoosh!

De repente, Jaime sintió una ráfaga de viento que se dirigía hacia él desde atrás. Ni siquiera se atrevió a mirar atrás mientras se lanzaba hacia delante y rodaba para esquivar el ataque.

Cuando Jaime se levantó, Pablo ya estaba frente a él con una expresión de desdén en el rostro.

—Te lo dije, estúpido. No puedes escapar de mí, así que deja de correr y acepta tu destino —dijo con frialdad Pablo.

—¡J*dete!

La mirada de Jaime se volvió intensa mientras manifestaba la Espada Matadragones en su mano. Se negaba a rendirse sin luchar, aunque sabía que le superaban. Sencillamente, no era su estilo.

El Cuerpo de Golem envolvió todo el cuerpo de Jaime mientras la esencia dracónica brillaba con intensidad dentro de su pecho.

—¡Nueve Sombras! —Jaime gritó mientras clones de sombras aparecían a su lado.

En cuestión de segundos, seis clones de sombras rodearon a Pablo.

Los seis clones de sombra poseían exactamente la misma aura que Jaime.

Sin embargo, Pablo no se asustó lo más mínimo ni siquiera cuando Jaime se clonó a sí mismo.

Pensando que Jaime estaba usando un hechizo de ilusión, Pablo dijo:

—¡Hmph! ¿Crees que un simple hechizo de ilusión te salvará?

Jaime lo ignoró y gritó en voz alta:

—¡Ataquen!

«Si cree que Nueve Sombras es un hechizo de ilusión, ¡aprovecharé esta oportunidad para tomarlo desprevenido!».

El Cuerpo de Golem dorado de Jaime y la Armadura de Demonio Oscuro de Pablo formaban un claro contraste. Era como si fueran opuestos que chocaban entre sí.

Al llegar al lugar, Dimas y los Cultivadores Demoníacos se quedaron helados de asombro cuando vieron a seis clones de Jaime, cada uno vestido con una armadura dorada, rodeando a Pablo con su armadura negra.

Se veían innumerables haces de luz acercándose rápidamente a Pablo.

—¿Q-Qué está pasando aquí? ¿Por qué hay seis como él? ¿Son sextillizos?

—¡Tonterías! ¿No ves que todos son la misma persona? ¡Deben ser ilusiones! ¡Esto no puede ser real!

—No, no me parece falso. Todos exudan exactamente la misma aura.

Los Cultivadores Demoníacos murmuraban entre ellos mientras observaban desde un lado.

La cara de Dimas palideció, pues no esperaba que Jaime tuviera tantos trucos bajo la manga.

Había supuesto que Jaime le había engañado la última vez por descuido. Al final resultó que, él tan solo no era rival para Jaime en absoluto.

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