Feenix solicitó la ayuda de Catina, ya que ella y Jaime solos no eran suficientes para salvar a Isela y Kira de las manos de la Secta Enea.
Ante las súplicas de Feenix, Catina asintió y dijo:
—Bien. Lo haré por ti, pero también quiero una participación en la mina de mineral celestial.
—¡Trato hecho! —Jaime aceptó de inmediato.
Sin la ayuda de alguien tan poderoso como Catina, nunca serían capaces de apoderarse de la mina de mineral celestial, aunque de algún modo consiguieran rescatar a Isela y Kira.
Además, dada la cantidad de heridas que habían sufrido, no eran lo bastante fuertes para proteger a todos. Esto se sumaba a la preocupación de Jaime de que Pablo lo encontrara en cualquier momento.
—Vamos —dijo Catina en respuesta al acuerdo de Jaime.
Con eso, Feenix condujo a los dos a la mina de mineral celestial, los tres permanecieron vigilantes durante todo el viaje.
—Ya casi hemos llegado —dijo Feenix mientras señalaba hacia adelante.
En ese momento, Jaime pudo percibir claramente un aura diferente.
—Vamos a escabullirnos para que no sepan que estamos aquí —instruyó Jaime, ya que su objetivo era rescatar a sus amigas y no iniciar una pelea.
Si su presencia era detectada, no sólo se encontrarían en desventaja, sino que las vidas de Isela y Kira también podrían correr peligro.
Con ese pensamiento en mente, ocultaron sus auras mientras se acercaban en silencio a la mina de mineral celestial.
Pronto, los tres llegaron a la ladera de una colina. Cuando miraron al horizonte, vieron una cueva en las montañas, con cinco o seis cultivadores patrullando su entrada.
—La mina de mineral celestial está dentro de esa cueva. Cuando la encontramos por casualidad e intentamos obtener algo de mineral celestial, los miembros de la Secta Enea descubrieron nuestra presencia y empezaron a atacarnos…
Mirando fijamente a los cultivadores de la Secta Enea que estaban cerca, Feenix comentó con los dientes apretados:
—Si no me hubieran exiliado al reino mundano, los habría hecho pedazos.
—¿Qué? ¿Estuviste desaparecida los últimos años porque te exiliaron? —preguntó Catina conmocionada.
—Dicho esto, su presencia ha complicado la situación. Con tantos de ellos, me temo que ni siquiera nosotros tres somos suficientes para llevar a cabo el rescate.
Frunciendo el ceño, Jaime comentó:
—Me pregunto cómo estarán Isela y Kira…
Al notar la expresión de conflicto en la cara de Jaime, Catina sugirió:
—Quédense aquí los dos. Voy a buscar refuerzos. Nosotros tres solos somos demasiado pocos para esta tarea.
Catina planeaba buscar la ayuda del resto de los tres reyes y los cuatro arcontes. Sólo entonces no tendrían que temer a la Secta Enea y a la Secta Rubí.
—Por favor, date prisa. Si llegas demasiado tarde, temo por el destino de Isela y Kira… —le dijo Jaime a Catina.
—Lo sé. Con eso, se dio la vuelta y desapareció sin dejar rastro.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón (Jaime Casas)
Inclusive tirei prints, enviei e o suporte sequer responde....
A partir do capítulo 4000, aparece para desbloquear por 9 moedas, confiram porque estão cobrando 34 moedas por capítulo, absurdo, estão roubando, desconfiei e comecei a contar as moedas....