Feenix se llenó de desprecio cuando miró a Pablo.
«Aunque Pablo es fuerte, ¡no es digno de convertirse en mi maestro! ¡Es tan desvergonzado!».
Antes de que Feenix fuera enviada al reino mundano, era más fuerte que Pablo.
Servía a un gobernador que gobernaba una de las cinco regiones del Reino Etéreo. Por eso podía hacer lo que quisiera en el Reino Etéreo.
Sin embargo, cometió un error y fue enviada al reino mundano. Fue entonces cuando sus capacidades disminuyeron enormemente.
Por suerte para ella, encontró a Jaime y por fin pudo regresar al Reino Etéreo.
Feenix sintió desprecio cuando Pablo, un cultivador Tribulador de Octavo Nivel, quiso ser su maestro.
Sin embargo, Feenix aún estaba demasiado débil en ese momento, así que tuvo que tragarse su orgullo y contenerse.
—¿De verdad puedes protegerme? —Feenix preguntó con suavidad.
—¡Por supuesto! ¡Todos tienen que mostrarme respeto y temerme en el Campo de Batalla Celestial! —pronunció Pablo con el rostro lleno de orgullo.
En respuesta, Feenix pronunció con gran alegría:
—¿De verdad eres tan fuerte? En ese caso, estoy dispuesta a reconocerte como mi maestro.
Pablo se alegró al ver lo inocente que era Feenix.
«¡Es una bestia celestial! Si la entreno bien, me será útil en el futuro. Además, es inocente y hermosa. Seguro que me satisface en la cama».
—¡Genial! Ya que me has reconocido como tu maestro, déjame regalarte algo. —Pablo sacó una píldora y se la lanzó a Feenix—. Esta es una píldora inmortal que encontré en el Campo de Batalla Celestial. Ahora es tuya.
—¡Gracias, Maestro! —Feenix guardó la píldora inmortal con alegría.
—Cómetela. La píldora inmortal es para que la ingieras. —Pablo quería que Feenix se comiera la píldora inmortal.
Feenix dudó al principio, pero al final se comió la píldora inmortal.
Al fin y al cabo, tenía que obedecer sin condiciones a las órdenes de Pablo para ganarse su confianza.
Una sonrisa de satisfacción apareció en la cara de Pablo cuando vio que Feenix se había comido la píldora inmortal.
—Maestro, me acosaron hace un momento. ¿Podría vengarme? —preguntó Feenix a Pablo.

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