—¡Señor Casas! ¡Señor Casas!
Al ver salir a Jaime de la dimensión del caos, Blanca y Julisa se apresuraron a acercarse.
Jaime recuperó poco a poco la consciencia de su estupor. Cuando vio a Blanca y a las otras, su cara estaba llena de sorpresa.
—¿No estoy muerto?
Jaime se miró a si mismo. Al principio estaba cubierto de heridas, pero ahora, no había ni rastro de lesión en él.
—Señor Casas, usted no está muerto. Ha salido de la dimensión del caos. Debe de ser la primera persona que ha sobrevivido a la dimensión del caos—exclamó Blanca con gran emoción.
Jaime frunció el ceño. De repente, como si recordara algo, se levantó para observar a su alrededor.
—¡Señor Salazar! Señor Salazar—gritó Jaime. gritó con fuerza, pero no había ni rastro de Armando a su alrededor.
—Señor Casas, ¿quién es ese señor Salazar del que habla? —preguntó confundida Blanca.
—¿Alguna de ustedes notó a alguien más a mi alrededor? —se apresuró a preguntar Jaime.
—No, solo lo vimos salir de la dimensión del caos.
Blanca negó con la cabeza. En ese momento, Jaime se quedó pensativo.
«¿Fue todo un sueño?».
Jaime no podía discernir si era realidad o solo un sueño.
Sólo recordaba que, cuando estaba al borde de la muerte, se le había aparecido Armando.
—Chico, eso no fue un sueño. ¡Alguien realmente te salvó! —dijo el Señor Demonio Bermellón.
Al escuchar esto, Jaime preguntó emocionado:
—¿Fue el señor Salazar? ¿Lo vio?
—No sé quién es. No recuerdo su identidad, pero lo único que sé es que es increíblemente poderoso. Una mirada suya casi me asusta. ¿Quién es esa persona para ti? Tienes una figura tan poderosa respaldándote. ¿De qué demonios sigues teniendo miedo? Si simplemente pisaras fuerte en el Reino Etéreo, todo el mundo se inclinaría y se sometería a ti.

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