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El despertar del Dragón romance Capítulo 387

—No puedes matarme. Soy parte de la Secta Medialuna. Si me matas, el Señor Quezada irá por ti.

Venus miró a Jaime con temor.

—¿Intentas amenazarme? —Jaime frunció las cejas.

—¡Lo que más odio es que la gente intente amenazarme!

Jaime no dio a Venus la oportunidad de decir nada. Sin más, golpeó a este último, matándolo al instante.

Una vez realizado el acto, Jaime se agachó y sacó el milenario Ginseng del pecho de Venus. Sus labios se curvaron en una sonrisa.

Guardó el ginseng y desvió su mirada hacia Ezequiel.

Ezequiel se dio cuenta de que Jaime lo miraba con atención, y enseguida cayó de rodillas.

Era el jefe de la Familia Jaramillo de Cuenca Veraniega y uno de los cuatro directores de la Alianza de Guerreros. Sin embargo, ahora se inclinaba con humildad ante un joven de unos veinte años.

La multitud miraba a Ezequiel con cara de desconcierto. Un artista marcial preferiría morir a ser humillado. Sin embargo, el hombre que tenían delante estaba dispuesto a humillarse solo para sobrevivir.

Sin embargo, a Ezequiel no le importaba lo que el mundo pensara de él. Para él, seguir vivo era más importante que su reputación.

—Es inútil mantener una buena reputación si estoy muerto.

—Señor Casas, por favor, perdóneme la vida. Estoy dispuesto a ofrecerle todas las hierbas de la Familia Jaramillo. Muchas de ellas tienen más de cien años.

Ezequiel suplicó a Jaime.

—Soy el hombre que mató a tu hija y a tu hijo. Si te dejo ir hoy, ¿intentarás vengarlos si se presenta la oportunidad? —Jaime mostró una fría sonrisa.

—¡No, no lo haré! Fueron mi hijo y mi hija los que te ofendieron en primer lugar. Se lo merecían. Si me atrevo a vengarme de ti, también merezco morir...

Ezequiel estaba dispuesto a hacer un juramento. Estaba desesperado por hacer cualquier cosa para conservar su vida.

Jaime miró a Ezequiel con escepticismo.

«¿Por qué debería confiar en alguien que no se preocupa por sus hijos? Si lo dejo ir hoy, mañana podría atacarme en secreto».

—¿Su hermano? —Jaime frunció las cejas. No entendía lo que Antonio estaba insinuando ni quién era el hermano de Ezequiel.

Por otro lado, Lucio se quedó en shock al escuchar aquello.

—¿No está muerto David? ¿Cómo puede seguir vivo?

—David está muy vivo. Ahora es el instructor de Ciudad de Jade, ¡y es poderoso!

Antonio negó con la cabeza.

Todos se congelaron en el acto, ya que parecían saber quién era David. Solo Jaime y sus subordinados no podían entenderlo.

—Ja, ja, ja. No puedes matarme. Si lo hacen, mi hermano matará a todas sus familias...

Ezequiel, que estaba arrodillado, se levantó de repente y dejó escapar una bulliciosa carcajada.

—Ezequiel, no te adelantes. Fuiste tú quien echó a tu hermano para convertirse en el jefe de la Familia Jaramillo. Incluso enviaste a tus hombres a matarlo. Aunque todavía está vivo, no creo que te vengue. Apuesto a que incluso quiere matarte. —Lucio resopló.

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