—En efecto, soy el portador de las marcas divinas de la Secta de Formación Dual. Carlo te recomendó. Te alababa tanto que pensé que sólo estaba fanfarroneando. No esperaba que en verdad tuvieras algunas habilidades, así que Carlo no mintió. Pero tenía razón en una cosa. La esencia central del Conjunto Arcano de la Secta Formación Dual es algo que nunca podemos compartir con extraños. Sin embargo, ¿tener a Carlo como tu mentor y dejar que te guíe en la Secta de Formación Dual? No es digno. Yo puedo ser tu mentor, así que ya puedes jurarme lealtad —dijo Heilig, con una sonrisa en su rostro.
Jaime miró a Carlo, que estaba inconsciente, mientras preguntaba confundido:
—Dado que eres el estimado maestro de las runas de conjuntos de la Secta de Formación Dual, ¿por qué te volverías contra tus propios discípulos?
—¡Porque no quería que supiera que los dos habíamos quedado para charlar! Ya le había dicho que no tengo ningún interés en ti y que no quiero verte. Desde luego, no puedo avergonzarme y darle a Carlo algo para que se ría —explicó Heilig.
Fue entonces cuando Jaime entendió. Resulta que Carlo había hablado de Jaime a Heilig, pero éste no mostró ningún interés.
Sólo entonces Carlo invitó a Jaime y le explicó la situación. Su intención era persuadir a Jaime para que se uniera a la Secta de Formación Dual y aprendiera poco a poco sobre las runas de conjunto.
Poco sabía él, Heilig ya se había interesado por Jaime, y se había acercado en silencio, vigilándolos de cerca todo el tiempo.
Jaime y Carlo lo ignoraban por completo, sólo se dieron cuenta de que había alguien más presente cuando Heilig hizo su movimiento.
—Si quieres que me convierta en tu aprendiz, entonces debes ser realmente hábil. Ese movimiento que acabas de hacer sólo ha funcionado porque, sencillamente, no me interesaba luchar. Si utilizara todos los recursos a mi disposición, tus supuestas marcas divinas no tendrían ninguna oportunidad contra mí —afirmó Jaime con frialdad.
No iba a aceptar con indiferencia a alguien como su mentor. Después de todo, Jaime tenía muchos trucos bajo la manga que aún no había revelado.
Por ejemplo, tenía el Sello de la Llama Divina, el Puntero del Inmortal, la esencia del alma de fuego demoníaco, el Arco Divino, la Palma del Trueno, el Puño de Luz Sagrado, la Campana del Dragón, el Devorador Celestial, la técnica de espada de las Nueve Sombras y su propia Nascencia del Tiempo.
Lo más importante, tenía al Señor Demonio Bermellón en su campo de conciencia.

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