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El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 4169

Borrar los recuerdos de una persona normal era sencillo, pero hacer lo mismo con los recuerdos de una cultivadora en su campo de conciencia era una hazaña demasiado desafiante. Era demasiado agotador.

Varias horas después, Jaime se detuvo por fin, completamente empapado en sudor.

—Ya borré los recuerdos de la Señorita Guso, Don Guso. Sólo sabremos si he conseguido retener sus recuerdos más fundamentales cuando despierte.

Cuando terminó de hablar, se dejó caer en la silla.

Estaba realmente exhausto, agotado hasta la médula.

Al ver a Jaime tan cansado, Mirto lo miró con la gratitud escrita en la cara.

—Gracias, señor Casas. Independientemente de que Isela me reconozca, ¡siempre estaré a su lado!

Justo en ese momento, Isela abrió lentamente los ojos.

Al ver que Isela se había despertado, Mirto se acercó ansioso a toda prisa. No sabía si su nieta aún le reconocería.

Cuando Isela divisó a su abuelo, gritó con suavidad:

—Abuelo…

Al escuchar aquello, Mirto murmuró al instante un reconocimiento de alegría, con lágrimas escapándosele de los ojos sin control.

—¿Por qué lloras, abuelo? ¿Dónde estamos? —preguntó Isela mientras le ayudaba a secarse las lágrimas tras levantarse.

—Estoy bien. Te llevaré a casa enseguida.

Mirto simplemente se alegró al ver que su nieta aún le reconocía.

Jaime también respiró aliviado.

«Como los recuerdos más fundamentales de Isela están intactos, no hará falta que el viejo señor Guso la guíe lentamente».

—¡No puedo agradecérselo lo suficiente, señor Casas!

Dicho esto, Mirto cayó de rodillas ante Jaime.

—¡Ni lo mencione, Don Guso!

Jaime se agarró rápido a él, impidiéndole arrodillarse.

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