Ante el furioso puñetazo de Orlando, los labios de Harlo se curvaron un poco y sus ojos se llenaron de desdén. Desde que había atravesado el Reino del Tribulador y alcanzado el Último Reino, ya no tenía ningún respeto por esos cultivadores del Reino del Tribulador.
Justo después de que Orlando estuviera a su alcance, Harlo lanzó un puñetazo. Sorprendentemente, este puñetazo tenía una pizca de llama interna.
Parecía que Harlo había recibido alguna orientación de Saulo, y fue precisamente gracias a esto que fue capaz de abrirse paso hasta el Último Reino.
«¡Boom!».
Sus puños chocaron, provocando al instante un sonido explosivo que sacudió la tierra.
Toda la Ciudad Castañeda fue sacudida por un temblor. Posteriormente, todos vieron una figura cayendo rápidamente desde el aire.
Era Orlando. Orlando tenía graves quemaduras en el pecho y escupía una gran cantidad de sangre por la boca.
Después de que Orlando cayera al suelo, su impacto creó un profundo cráter de más de diez metros de profundidad.
—Padre.
—Señor Castañeda.
Serilda se apresuró hacia adelante, seguida por los habitantes del pueblo, en dirección al cráter gigante.
Cuando Serilda logró sacar a Orlando del cráter, apenas le quedaba un hilo de vida y su rostro estaba extremadamente pálido.
Todos los habitantes de Castañeda dirigieron miradas llenas de ira hacia Harlo.
Con una expresión indiferente, Harlo observó a la multitud y declaró:
—Si alguno de ustedes no está conforme, puede desafiarme.
—Acaben con él —gritó alguien antes de avanzar hacia Harlo.
Posteriormente, más personas comenzaron a actuar contra Harlo.
Al observar la situación, los dos subordinados que se encontraban detrás de Harlo se posicionaron inmediatamente delante de él.
No obstante, Harlo hizo un gesto con la mano.
—Ustedes dos retrocedan. Son sólo un montón de don nadie. Puedo encargarme de ellos con un simple movimiento de muñeca…
Frente a los habitantes de Ciudad Castañeda, una llama inesperada parpadeó en la palma de la mano de Harlo. De inmediato, una oleada de energía brotó de su interior.
La llama creció más y más. Entonces, con un solo golpe de la palma de la mano, salieron disparadas vetas de fuego que se deslizaban como serpientes venenosas hacia los habitantes de Ciudad Castañeda.
—¡Ah!
—¡Me estoy quemando!

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón (Jaime Casas)
Inclusive tirei prints, enviei e o suporte sequer responde....
A partir do capítulo 4000, aparece para desbloquear por 9 moedas, confiram porque estão cobrando 34 moedas por capítulo, absurdo, estão roubando, desconfiei e comecei a contar as moedas....