—De acuerdo, pero si daño su montura, espero que no me culpe, Señor Casas —dijo Salatiel.
—No lo haré. Pero si te lastimas, espero que tampoco me culpes —contestó Jaime tranquilamente.
El Devorador Celestial ni siquiera le pertenecía, y no le obedecía. Si resultaba herido, el desconsolado sería el Señor Demonio Bermellón.
—No se preocupe, no me harán daño…
Salatiel se desvaneció en un instante hacia el Devorador Celestial.
Era tan rápido que ni siquiera se veía su sombra.
Cuando Salatiel se movió, el Devorador Celestial sintió algo y abrió la boca de par en par.
Una poderosa fuerza de succión atrajo a Salatiel directamente hacia su vientre.
Los demás apenas tuvieron tiempo de reaccionar. La sombra de Salatiel desapareció rápidamente, impidiéndoles verlo.
—¿Dónde está? ¿Dónde está Salatiel? —preguntó Teobaldo.
Fretzo y Jaime buscaron por todas partes, pero no encontraron ningún rastro de Salatiel.
En ese momento, Jaime observó el vientre del Devorador Celestial. Se le ocurrió una idea y se acercó rápidamente.
—Devuélvelo, por favor. No es mala persona. Es mi amigo.
Jaime sacudió al Devorador Celestial.
Este abrió la boca y Salatiel salió de ella.
Salatiel se encontraba en mal estado, cubierto de una sustancia pegajosa y tosiendo constantemente.
—¡M*erda, qué miedo me ha dado!
Los ojos de Salatiel estaban llenos de miedo. Estaba a punto de perder la cabeza.
Fretzo y Teobaldo se quedaron estupefactos. No tenían ni idea de cómo había conseguido Salatiel meterse en el vientre del Devorador Celestial.
—¿Te encuentras bien? Te advertí que no podías manejarlo, pero insististe en intentarlo y casi termina en una mala situación.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón (Jaime Casas)
Inclusive tirei prints, enviei e o suporte sequer responde....
A partir do capítulo 4000, aparece para desbloquear por 9 moedas, confiram porque estão cobrando 34 moedas por capítulo, absurdo, estão roubando, desconfiei e comecei a contar as moedas....