Entrar Via

El despertar del Dragón (Jaime Casas) romance Capítulo 5024

De una sola bofetada, la mujer se quedó allí, congelada de incredulidad, mirando a Jaime como si no pudiera creer lo que acababa de suceder.

—Tienes valor para ponerme las manos encima. Te haré pedazos —gritó.

Pero por mucho que lo intentara, no podía liberarse. El control de Jaime sobre ella era absoluto; no tenía fuerzas para defenderse.

—¿Todavía quieres hacerme pedazos? ¿Realmente piensas que no voy a desnudarte aquí y ahora?

Cuando Jaime terminó de hablar, la golpeó de nuevo con la palma de su mano. La armadura blanca que cubría su cuerpo se hizo añicos, revelando un ceñido traje que dejaba poco a la imaginación, mostrando cada curva de su cuerpo de la forma más provocativa.

Al presenciar la escena, Forero no pudo contener su baba, que fluía como una cascada.

El rostro de la mujer se encendió en un intenso color rojo, una mezcla de furia y vergüenza brotó de su interior, y finalmente rompió a llorar.

—¡Suelta a mi hermana! Suéltala —gritó Thorby, con la voz cargada de desesperación.

Jaime ignoró por completo a Thorby. Mantenía los ojos fijos en la mujer.

—Coopera o te desnudaré y dejaré que este viejo haga contigo lo que quiera —dijo con frialdad—. Vas a responder a todas mis preguntas y desearás haber hablado.

La mujer miró a Forero, que seguía babeando desvergonzadamente, y el miedo parpadeó en sus ojos.

—¿Cómo te llamas? —le preguntó Jaime.

Ella le lanzó una mirada venenosa, pero no dijo nada.

—¡Mi hermana se llama Jaelín Hodur! —soltó Thorby, presa del pánico.

Jaelín miró a su hermano con impotencia y frustración. Era de su propia sangre, y él era un cobarde, sin ni siquiera una pizca del orgullo con que se comportaban los celestiales.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón (Jaime Casas)