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El despertar del Dragón romance Capítulo 528

—¡Qué astuto es! —Jaime se sorprendió de que Fabián estuviera dispuesto a destruir su rostro para lograr su objetivo.

—¿Así que por eso le habías prohibido a Marina ir sola a la Secta Medialuna? ¿Y es por mí que accediste a dejarla ir ahí? —preguntó Jaime.

Danilo asintió apenas.

—Sí. La confío en tus manos. Además, ya es hora de resolver esto. Me temo que no sobreviviré más de medio mes.

—¿Estás enfermo? Sé un poco de medicina. Tal vez pueda revisarte —pronunció Jaime.

Danilo negó con la cabeza.

—He revelado demasiados secretos. Ni siquiera Dios puede salvarme ahora. Señor Casas, no se preocupe por mí. Sin embargo, tengo algo que recordarle antes de morir.

—¡Señor Sandoval, por favor, continúe!

—Señor Casas, usted es único. De seguro, habrá muchos seguidores a su alrededor. Sin embargo, no todos son leales, y la mayoría tiene sus motivos. Por ejemplo, Tristán...

—Lo entiendo. Solo hay una relación de beneficio mutuo entre los Benítez y yo. —Jaime sonrió. Todo lo que necesitaba de los Benítez eran sus hierbas del Palacio Herbal. A cambio, si algo le sucedía a la Familia Benítez, él los ayudaría. Si la Familia Benítez se derrumbaba, nadie le proporcionaría ya ninguna hierba. En otras palabras, era una relación que los beneficiaba a ambos.

—Señor Casas, lo que mi hija acaba de decir era cierto. En efecto, pronto se enfrentará a una catástrofe. Sin embargo, su identidad es demasiado misteriosa, por lo que no puedo ver a través de ella. Por lo tanto, necesito su ayuda para predecir cuál será la catástrofe —continuó explicando Danilo.

—¿Cómo puedo ayudar? —preguntó Jaime.

—¡Necesito una gota de sangre tuya!

—¡No hay problema! —Sin dudarlo, Jaime se mordió el dedo y sacó una gota de sangre.

Danilo tocó la sangre de Jaime con su dedo y le dio unos ligeros golpecitos en la frente. Luego, fijó su mirada en Jaime sin parpadear.

La cara de Danilo empezó a ponerse pálida mientras un sudor frío rodaba por su frente un rato después.

«Pfft!».

De repente, la sangre salpicó de su boca.

—Señor Sandoval, puede contar conmigo. Le prometo que destruiré la Secta Medialuna —dijo Jaime con determinación.

Danilo esbozó una sonrisa de alivio. Después de charlar un rato más con Jaime, Tristán y Marina volvieron. Al ver la cara pálida de Danilo, Marina preguntó de inmediato:

—Papá, ¿qué te pasa?

—Estoy bien. —Danilo sonrió con debilidad.

—¡Señor Sandoval, nos excusaremos entonces! —le dijo Jaime a Danilo.

—¡Está bien! —Danilo asintió a Jaime.

—Tristán, yo conduciré y te recogeré mañana ¡Vamos a divertirnos juntos en la Secta Medialuna! —le dijo Marina a Tristán con alegría.

Tristán sonrió y asintió. Luego, se fue con Jaime.

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