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El despertar del Dragón romance Capítulo 545

Fue entonces cuando Lisandro se dio cuenta de que Jaime estaba ayudando a los miembros de la Secta Medialuna a eliminar los parásitos que llevaban dentro.

—Gracias, Señor Casas —agradecieron todos al unísono a Jaime.

Tras asentir en señal de reconocimiento, Jaime entró en la sala principal de la Secta Medialuna. Al ver la vasija de barro sobre la mesa, rompió en una sonrisa mientras sumergía la mano en ella.

En su interior, los parásitos mordieron de forma salvaje la mano de Jaime, pero murieron con rapidez.

—¿Tiene la Secta Medialuna alguna píldora o hierba? —preguntó Jaime a Lisandro.

—Sí, todavía tenemos algunas pastillas de recuperación y un puñado de hierbas. Sin embargo, Fabián ha enviado la mayoría de ellas de vuelta a Ciudad Arce —explicó Lisandro.

—Organiza todo. Asegúrate de que nadie las toque, ya que buscaré usarlas —le indicó Jaime.

Lisandro asintió sin rechistar. Lo que Jaime quisiera, lo cumplirían sin condiciones.

Cuando Jaime condujo a Tristán y Marina de vuelta a la residencia de los Sandoval, ya había anochecido. En cuanto a Salvador, regresó a Ciudad de Jade muy herido. Sacudido por las experiencias del viaje, se esforzó por reflexionar sobre su propio carácter y cambiar a mejor.

En cuanto Marina llegó a su casa, le espetó a Danilo:

—Papá, ¿qué más me ocultas?

Cuando Danilo escuchó la pregunta de Marina, supo que ella había averiguado todo sobre la Secta Medialuna. Dejando escapar un suspiro, contestó:

—Marina, ya te lo explicaré más tarde. Por ahora, hay algo que tengo que discutir con el Señor Casas.

Después de que Jaime echara una mirada a Tristán, se llevó con rapidez a Marina.

—Señor Casas, ¿ha matado a Fabián? —preguntó Danilo.

Jaime le explicó sin rodeos:

—Está muerto. En cuanto a los cuatro ancianos y el resto de los hombres de la Secta Medialuna, les he quitado los parásitos de sus cuerpos y les he devuelto el libre albedrío. Si quieres seguir siendo el líder de la Secta Medialuna, puedes seguir ordenándoles...

Danilo le devolvió la sonrisa y no dijo nada más.

Al día siguiente, Jaime y Tristán acompañaron a Danilo y a Marina de vuelta a la base de la Secta Medialuna.

Al volver al lugar que fundó después de muchos años, Danilo estaba lleno de emoción.

Mientras tanto, Jaime utilizó las píldoras y hierbas de Secta Medialuna para continuar su cultivo. Ahora que estaba en la cima de la Fase de Fundación, estaba a punto de entrar en la Fase de Trascendencia.

En cuanto a Danilo, enseñó a Marina lo que necesitaba saber, mientras Tristán ayudaba a limpiar a su lado.

Cinco días después, Danilo falleció. Marina suplicó con dolor a Jaime que lo salvara, ya que este era como un inmortal para ella.

Por desgracia, él no lo era. Y aunque lo fuera, era imposible cambiar el destino. Ahora que el tiempo de Danilo había terminado, poco podía hacer Jaime.

Después de enterrar a Danilo, Jaime ordenó a Tristán que se quedara para ayudar a Marina y también para consolarla. Al fin y al cabo, acababa de perder a su padre. Una vez que todo estuvo arreglado, tomó un vuelo de regreso a Ciudad Higuera.

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