Entrar Via

El despertar del Dragón romance Capítulo 615

—Señor Casas, ¿está usted bien? —preguntó Teodoro en tono preocupado al ver lo confundido que parecía Jaime.

—¿Eh? Oh, no es nada. Debo haber dormido demasiado —respondió Jaime mientras sonreía. Después de eso, dirigió su atención a Ubaldo y a los demás, y se acercó.

Los ojos de Ubaldo brillaron de sorpresa al ver a Jaime porque no esperaba que el tipo fuera tan joven.

«Parece que tiene unos veinte años... Vaya, no puedo creer que ya sea tan poderoso».

—¿Tú eres Jaime Casas? —preguntó Ubaldo mientras observaba a Jaime sin cesar.

—Sí, lo soy. También soy el que mató a tu parásito controlador de mentes —respondió Jaime mientras asentía sin dudar.

La mirada de Ubaldo se volvió maligna. Sabía que Jaime solo compartía toda esa información para pisarle el terreno. Al fin y al cabo, todo el mundo sabía que Ubaldo llevaba décadas cuidando de ese parásito controlador de mentes.

—Guau, admito que eres fuerte. Es de verdad sorprendente que seas capaz de alcanzar ese nivel a pesar de ser tan joven, pero eres demasiado arrogante. Si hubieras sido paciente y te hubieras entrenado durante una década más o menos, tal vez no sería rival para ti —dijo Ubaldo mientras lo fulminaba con la mirada.

—No hay necesidad de entrenar durante otra década. Puedo darles una paliza ahora mismo. Ríndete ahora y puede que sobrevivas a esto —respondió Jaime con calma.

—Ja, ja, ja, eres muy arrogante, mocoso. Bueno, entonces permíteme que te dé una lección.

Mientras hablaba, lanzó un puñetazo a Jaime. Unos humos negros envolvieron su puño, y permanecieron ahí a pesar del fuerte viento que les aullaba.

Jaime vio venir ese puñetazo, pero no se movió. Ni siquiera se puso en posición de defensa, y parecía que pensaba dejar que ese puñetazo cayera directo.

Teodoro se asustó un poco al ver a Jaime de pie sin mover un músculo. El primero gritó rápidamente:

—Tenga cuidado, Señor Casas. Los humos de sus puños son venenosos.

El humo que rodeaba el puño de Ubaldo era extremadamente venenoso. Aunque ese puñetazo no matara a Jaime, el veneno se filtraría en el sistema de Jaime a través del poro de su piel. Su piel se pudriría al instante y perdería toda su capacidad de combate.

A pesar de esos gritos, Jaime se quedó ahí. Era como si no pudiera oír lo que decía Teodoro y eso preocupaba a Ubaldo.

En ese momento, Teodoro no sabía qué estaba planeando Jaime.

«¿De verdad cree que puede resistir un puñetazo así?».

—¡Desvergonzado arrogante!

Ubaldo estaba completamente enfurecido, y los vapores de su puño eran cada vez más espesos. Al final llegó al punto en que los humos podían engullir a Jaime en su totalidad.

«¡Bum!».

Se escuchó un fuerte ruido. La figura de Jaime voló hacia atrás tras ser golpeada por una fuerza increíble. Voló más de diez metros y se estrelló contra una pared, rompiéndola en el proceso.

Los escombros que cayeron enterraron vivo a Jaime, y todos se sorprendieron al verlo.

Incluso Ubaldo quedó sorprendido. Se quedó mirando cómo el muro se desmoronaba en la distancia. Supuso que Jaime tenía un truco bajo la manga, y que por eso no movía un músculo. Sorprendentemente, el tipo se quedó parado y dejó que el puñetazo cayera sobre él. Ubaldo ni siquiera percibió una pizca de resistencia por parte de Jaime.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón