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El despertar del Dragón romance Capítulo 623

—Tristán Benítez, tu familia no es dueña de este lugar. Puedo estar donde quiera en este restaurante, ¡y no puedes hacer nada al respecto! —Gavino ignoró a Tristán y se sentó a su lado.

—¿Intentas buscar pelea?

Percibiendo su acto como una provocación, Tristán disparó dagas al hombre y comenzó a emanar un aura de su cuerpo.

Como era un Gran Maestro de Séptimo Nivel, por derecho, una persona corriente como Gavino no sería capaz de resistir su aura.

Sin embargo, este parecía no tener ningún miedo. Cuando Tristán estaba a punto de dominarlo, los dos hombres que estaban detrás de Gavino también comenzaron a exudar aura de sus cuerpos. El impacto de la colisión entre sus auras en el aire fue tan intenso que Tristán se tambaleó un poco.

La expresión de Tristán cambió y miró con atención a los dos subordinados.

«Las habilidades de estos dos Grandes Maestros están a la altura de las mías. No me extraña que Gavino no me tenga miedo».

—¿Por qué estás tan tenso, Tristán? Solo he venido a tomar una copa contigo —comentó Gavino y procedió a servirse un vaso de vino. Luego miró a Jaime.

—Creo que no te conozco. ¿De dónde eres?

Había hecho esa pregunta porque no sabía quién era este último.

Sin embargo, Jaime le dio la espalda. De hecho, no se molestó en mirar a Gavino en absoluto, ya que su atención estaba puesta por completo en la joven. A pesar de la conmoción, ella seguía comiendo como si no le afectara.

El impacto de la colisión de las auras de antes era notable, y sin embargo ella estaba imperturbable. Eso despertó el interés de Jaime.

La expresión de Gavino se volvió sombría cuando se dio cuenta de que lo estaban ignorando.

—¡Demonios, te estoy hablando ahora mismo! ¿Estás sordo?

—Gavino Contreras, ¿tienes ganas de morir? —Furioso porque Gavino se atrevió a faltarle el respeto a Jaime de esa manera, Tristán golpeó la palma de la mano sobre la mesa y se levantó.

Los Grandes Maestros de La Familia Contreras se alarmaron por la elevada tensión, así que dieron un paso adelante y se colocaron frente a Gavino.

—Soy Jaime Casas, de Ciudad Higuera.

Gavino, que estaba sentado, se levantó bruscamente tras escuchar su nombre.

—Tú... ¿Eres Jaime Casas? —Miró a Jaime con incredulidad, pues no esperaba que este fuera tan joven.

—¿Me conoces? —A Jaime le extrañó su reacción porque no sabía que Gavino era hijo de Servando y primo menor de Fernando.

—Señor Casas, este hombre es el primo de Fernando, el hijo de Servando. Es un miembro de La Familia Contreras —explicó Tristán.

Tras conocer la identidad de Gavino, Jaime acabó por entenderlo.

—Así que eres uno de Los Contreras. No me extraña que seas tan arrogante. ¿Quieres que te envíe al otro mundo como hice con tu primo?

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