En lo más hondo del vórtice, un tenue brillo estelar titilaba.
No eran estrellas del cielo.
Eran las costuras entre distintos planos espaciales, la entrada al Vacío Infinito.
Un aura antigua e ilimitada se derramó desde el vórtice.
Era el aura del vacío, una presencia más vieja que cualquier mundo.
—El pasaje del vacío está abierto.
Morgana retiró las manos despacio. Su voz sonaba aún más débil que antes, y finas gotas de sudor se le habían juntado en la frente.
—Solo puede sostenerse durante treinta respiraciones. Más que eso, ni yo puedo mantenerlo.
Hizo una pausa y añadió: —La salida del pasaje está en los Yermos del norte del Decimosexto Firmamento, a unas mil millas del gran salón de la Alianza Celestial. Esa distancia no alertará sus barreras, y no te obligará a correr demasiado.
Sacó de entre sus ropas una ficha de puerta-zorro plateada y blanca y se la entregó a Jaime.
—Cuando regreses, usa esta ficha.
La ficha era del tamaño de una palma.
Su material parecía jade, pero no del todo, y estaba helada en cuanto tocaba la mano.
En el frente tenía tallado un zorro de nueve colas.
En el reverso, un sigilo complicado estaba grabado en la superficie.
En el instante en que Jaime la aceptó, pudo sentir con claridad la fuerza de la Ley del Espacio contenida en ella.
Morgana había infundido ese poder personalmente, usándolo para formar algún tipo de percepción entre ambos que podía cruzar el espacio.
—Vierte poder espiritual en la ficha y lo sentiré desde la Cresta Páramo Bestial. Abriré el pasaje para ti otra vez. Pero recuerda…
Morgana lo miró, y su voz se endureció de golpe. —El pasaje solo puede abrirse una vez. El poder contenido en esta ficha de puerta-zorro solo alcanza para sostener una teletransportación entre reinos. Si enfrentas peligro en el Decimosexto Firmamento, úsala para volver. Pero si no te pasa nada, quédate allá y sigue peleando. ¿Entendiste?
Jaime aseguró la ficha y la envió a lo más profundo de su Anillo Almacenador.
—Gracias, Su Majestad.
Morgana negó con la cabeza.
No dijo nada durante mucho, mucho tiempo.
El viento se le metía entre el cabello largo, y los mechones blancos flotaban en el vacío.
Parecía como si hubiera algo más que quisiera decir.
Al final, solo sostuvo la mirada de Jaime y pronunció cada palabra con claridad.
—Vuelve con vida. No puedo estar sin ti.
Hizo una pausa.
—Apenas acabo de probar lo que se siente ser mujer. No quiero probarlo solo una vez.
Jaime sabía exactamente cuánto pesaban esas palabras, viniendo de la boca de la reina vulpina.
No dijo nada más.
Solo asintió con solemnidad.
—Lo haré. Cuando vuelva, te haré probar lo que se siente ser mujer todos los días.
Luego se dio la vuelta y caminó hacia el pasaje del vacío.
Su túnica verdeazulada chasqueó con fuerza en el viento.
En su cintura, la Espada Matadragones dejó escapar un zumbido bajo.
El resplandor violeta a lo largo de la hoja se volvió cada vez más brillante.
Su paso no era rápido.
Pero cada pisada caía con certeza, como un soberano caminando hacia el campo de batalla.
Manantial se quedó al borde del pasaje, con los ojos ya enrojecidos y cada aliento apretado.
Dio dos pasos hacia adelante y se detuvo.
Dio otros dos pasos y volvió a detenerse.
—¡Heredero Áureo! ¿De verdad se va? ¡Deje que este servidor lo acompañe!
Las palabras le salieron casi como un rugido.
—No. —Jaime no miró atrás. Su voz se mantuvo serena, quieta como un pozo viejo—. La Cresta Páramo Bestial te necesita. Quédate aquí y ayuda a Su Majestad a sostener este lugar. Es una orden.
Los pasos del Maestro Manantial se clavaron en seco.
Una orden.
El Heredero Áureo lo había llamado una orden.
Se quedó plantado donde estaba, como si lo hubieran clavado al suelo.
Vio cómo la espalda de Jaime se alejaba cada vez más.
Vio cómo aquella figura solitaria llegaba al borde del pasaje del vacío. Vio a Jaime alzar el pie derecho y entrar de lleno en el vórtice negro.
El pasaje del vacío se contrajo hacia adentro.
El vórtice pareció cobrar vida, tragándose la figura de Jaime de un solo bocado.
El resplandor violeta se enredó con el vacío negro.
Luego, poco a poco, se desvaneció.
Los sigilos plateados se apagaron uno tras otro.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El despertar del Dragón (Jaime Casas)
Inclusive tirei prints, enviei e o suporte sequer responde....
A partir do capítulo 4000, aparece para desbloquear por 9 moedas, confiram porque estão cobrando 34 moedas por capítulo, absurdo, estão roubando, desconfiei e comecei a contar as moedas....