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El despertar del Dragón romance Capítulo 854

Constantino y Celio intuyeron que algo iba mal al ver la expresión de Leviatán, lo que solo sirvió para amplificar su deseo de obtener la esencia dragoniana para ellos.

Jaime retrocedió dos pasos aprensivos ante la intensidad de la mirada de Leviatán.

—¿Es eso cierto? ¿La comiste? —preguntó Leviatán.

Jaime asintió sin decir nada.

—Son mis amigos, papá —gritó Colín—: Jaime solo…

—¡Silencio! —Leviatán le gritó a su hijo antes de dirigirse a uno de sus hombres—: Llévatelo.

Dos Maestros del Dominio de la Sombra salieron de la formación y se llevaron a Colín, inmovilizándolo por ambos lados.

Una vez que se llevaron a Colín, Leviatán extendió la mano hacia Jaime.

—Entrega la esencia dragoniana, muchacho, y te dejaré marchar sano y salvo.

—La esencia dragoniana fue ingerida por este chico hace horas, Señor Zamudio —informó Constantino—: Lo más probable es que ya esté digerida.

—Ignorancia —resopló fríamente Leviatán sin siquiera dedicarle una mirada a Constantino, manteniendo ambos ojos fijos en Jaime.

Una mano invisible de forzada coacción envolvió a Jaime y empujó su columna vertebral en una media reverencia.

Jaime sintió el peso de una montaña presionando sobre su espalda. Sus piernas empezaron a temblar un poco.

Leviatán se sorprendió un poco de la fuerza de la determinación de Jaime.

«Solo tiene la fuerza de un Gran Maestro de Séptimo Nivel. ¿Cómo pudo resistirlo?».

La presión que Leviatán era capaz de ejercer no era cosa de risa. Incluso un Gran Maestro de las Artes Marciales habría caído de rodillas.

Capítulo 854 Zanahoria o palo 1

Capítulo 854 Zanahoria o palo 2

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