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El Despertar Inesperado del Amor La Elección de Elowen romance Capítulo 208

Elowen alzó el rostro, nerviosa.

—Fui yo… Tía, perdón.

Elspeth inspiró hondo. Elowen se tensó, segura de que le iba a caer un buen regaño.

Pero, en vez de eso, Elspeth soltó el aire despacio. Su tono se suavizó por completo.

—No pasa nada, Ella. No estoy enojada contigo.

Cassian le lanzó una mirada de reojo. ¿Así es como nos tratas diferente?

Elowen dudó.

—¿De verdad no lo estás?

—No. —La expresión de Elspeth se volvió cálida—. Solo quiero entender… ¿por qué no querías que lo llevara directo al palacio?

Elowen se enderezó un poco y habló con cautela:

—Porque no es el momento.

Elspeth frunció levemente el ceño.

—¿No es el momento?

Elowen asintió.

—Primero, Daphne todavía no es Princesa Heredera. Lo que hizo no se puede vincular de manera directa con la casa del Príncipe Heredero. Segundo, lo de los terrenos de caza me involucró a mí, pero no puso en riesgo nada más grande. Me lastimaron. Perdí a Ember. Y ya hubo varias personas que pagaron por eso. Si ahora presionamos más, va a parecer que estoy insistiendo por puro rencor.

Elspeth lo meditó en silencio.

Mientras más lo pensaba, más sentido tenía.

Cuando volvió a mirar a Elowen, había sorpresa en sus ojos… y algo muy cercano al orgullo.

—Ella, no esperaba que pensaras tan a futuro.

Elowen bajó la mirada, apenada.

—Mi cuñada me enseñó parte.

Elspeth sonrió.

—Entonces tu cuñada debe ser de cuidado. ¿De qué familia era, dijiste?

—De la familia Jones.

Elspeth arqueó las cejas.

—Ese nombre pesa en Vanelle.

Miró a Cassian.

—Si mal no recuerdo, Su Gracia Elira también es de la familia Jones, ¿no?

Cassian inclinó la cabeza.

—Tiene muy buena memoria.

Elowen añadió:

—Mi cuñada y Su Gracia son primas. Aunque las propiedades de los Jones son enormes. Una vez me dijo que, incluso viviendo bajo el mismo techo, casi no se topaban.

Elspeth suspiró apenas.

—Su Gracia Elira ha sobrevivido mucho tiempo. Aparte de Isla, tiene la posición más fuerte dentro de la corte interna.

Elowen asintió.

—Ahí no dura nadie si no sabe cómo se juega el juego.

Cassian las observó a las dos en silencio.

Una marquesa y una duquesa, hablando de política palaciega como si estuvieran platicando del clima.

Elspeth volvió a enfocarse.

—Entonces, si no se lo llevamos a Su Majestad ahora, ¿qué hacemos?

Elowen respondió con calma:

—No nos precipitamos. Quienes sienten la presión ahorita son Su Majestad y la casa del Príncipe Heredero. Su Majestad selló el Ala del Príncipe Heredero. No dejan entrar a nadie. Lo más probable es que Su Majestad venga a verme mañana.

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