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El Despertar Inesperado del Amor La Elección de Elowen romance Capítulo 228

Alaric captó lo que se escondía detrás de esas palabras.

Aveline sí había venido, y la furia de Theodric de hoy seguramente tenía que ver con lo que ella dijo.

Pero, en el fondo, todo era culpa suya. Su comportamiento durante la cacería había asustado a Kaelan y les había dado a otros motivos para hablar en su contra.

Entrecerró los ojos, reprimiendo la irritación.

En ese momento, lo más importante era conservar su posición.

En su vida pasada, Kaelan había aprobado los exámenes imperiales y entrado a la corte. El chico era recto e inquebrantable y, aun con Aveline respaldándolo, le había costado abrirse paso en ese mundo.

Al final, ¿no había terminado Aveline yendo con Theodric en busca de ayuda?

Y ese problema lo había resuelto él, el príncipe heredero.

En aquel entonces, ella no había hecho más que agradecérselo.

Mientras siguiera siendo príncipe heredero, mientras al final se sentara en ese trono, todo acabaría encajando.

¿Qué importaba una humillación pequeña en ese momento?

Alaric respiró hondo, despacio, obligándose a serenarse.

Bien. Por ahora seguiría la voluntad de Theodric y se casaría primero con Daphne.

Cassian no amaba a Elowen. Solo se estaba aprovechando de ella.

En cuanto Alaric encontrara a la mujer que de verdad le importaba a Cassian, Cassian apartaría a Elowen sin miramientos.

Y entonces él llevaría a Elowen al Ala del Príncipe Heredero. Tal vez al principio tendría que conformarse con un lugar secundario, pero cuando le diera un heredero, eso podría cambiar.

En esta vida, él y Elowen terminarían juntos.

A medida que se acercaba la boda del príncipe heredero, toda Vanelle hervía de especulaciones.

Pero el runrún no giraba tanto en torno a la ceremonia, sino a Daphne.

Primero, Azure, que llevaba tanto tiempo en silencio, volvió a escribir. El primer lanzamiento se agotó en un abrir y cerrar de ojos.

Segundo, los rumores aseguraban que Daphne, la futura princesa heredera, en realidad era Azure.

En contraste con el alboroto que corría por Vanelle, la Mansión Duskmoor estaba inusualmente tranquila.

Elowen estaba sentada a su escritorio, rematando la última línea de una carta. La selló con cuidado y se la entregó a Mira.

—Listo. Mándala.

—Sí, Su Gracia —respondió Mira con viveza, tomando la carta antes de salir.

Cora entró sin hacer ruido.

—Su Gracia, el doctor Dray ha llegado.

Elowen alzó la vista. Hugh estaba en el umbral con su maletín.

—Pase, por favor —dijo Elowen, con una sonrisa cortés.

Tras tomarle el pulso, Hugh asintió.

—Últimamente se la ve mucho mejor. La rodilla debe estar sanando.

Elowen inclinó la cabeza.

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