Entrar Via

El Desquite de una Madre Luchona romance Capítulo 278

Si había alguien en la familia Valdez que odiara más a Rocío, sin duda era Elsa.

Hay un viejo dicho que dice que ninguna buena acción queda sin castigo.

Y era completamente cierto.

Si una persona ayuda a otra en su momento más difícil, aunque sea con un poco de comida para salvarle la vida, es posible que la persona rescatada lo considere un favor inmenso.

Pero si una persona le da a otra comida de la mejor calidad durante años y un día deja de hacerlo, seguramente esa persona la verá como un enemigo.

Porque se acostumbró a lo bueno y ya no puede soportar lo malo, y culpará a quien le daba lo mejor por habérselo quitado.

Elsa era de las segundas.

Se había acostumbrado a que Rocío le donara sangre a su hijo, ¡lo daba por sentado!

Cuando de repente dejó de hacerlo, su hijo estuvo al borde de la muerte dos veces en tres meses.

Elsa sentía que había sido Rocío quien había puesto a su hijo en peligro de muerte.

Nunca pensó que la enfermedad de su hijo era tan grave que podía morir en cualquier momento, y que fue gracias a Rocío que había vivido cinco o seis años más. Si no hubiera sido por Rocío, su hijo habría muerto hacía mucho tiempo.

Al contrario, Elsa era la persona de la familia Valdez que más odiaba a Rocío.

Cuando la insultaba, no mostraba ni un ápice de la compostura de una dama.

Incluso olvidaba que, al insultar a Rocío de esa manera, ¿no estaba insultando también a su propio hermano?

—¡Elsa, cállate la boca! —le espetó Lázaro con frialdad.

Mientras tanto, Romeo, recién llegado de su viaje, miró a Rocío.

—Roci, ¿tan difícil es tu situación? ¿Cómo has pasado estos tres meses? No has podido divorciarte en todo este tiempo, ¿y de verdad has llegado al punto de ir a juicio? ¿Es que… te arrepentiste y ya no quieres divorciarte, por eso llegaste a esta instancia? ¿Por eso los Valdez te desprecian tanto?

Después de todo, tres meses antes, cuando Rocío le entregó el acuerdo de divorcio, le había dicho que demandar era el último recurso, una medida drástica para evitar arrepentirse.

Rocío negó con la cabeza.

Fernanda, Elsa y Mireya se quedaron boquiabiertas, sin poder articular palabra.

Después de un largo silencio, Fernanda gritó:

—¡Por qué! ¡Con qué derecho te llevas el dinero de nuestra familia!

Mireya también se acercó a Lázaro.

—Lázaro, si le das todo tu patrimonio personal a Rocío, ¿qué pasará con nosotros? ¿Conmigo, contigo y con Carolina? Además, Rocío es la madre biológica de Carolina, tiene que contribuir a su manutención…

—¡Tú no deberías ni estar aquí! ¡Seguro que tú les dijiste a mis padres y a mi hermana que vinieran! —espetó Lázaro, mirando a Mireya con frialdad.

—¿Qué dices? —Apenas ayer ella se había disculpado tan sinceramente y él lo había aceptado.

¿Cómo podía tratarla con tanta frialdad de nuevo hoy?

—Este es el divorcio entre mi esposa y yo. ¡Por favor, retírate! —le dijo Lázaro a Mireya sin la menor cortesía.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Desquite de una Madre Luchona