Entrar Via

El Desquite de una Madre Luchona romance Capítulo 334

—Señor Romero, no soy rencorosa. Lo que hizo antes, no lo voy a tener en cuenta. No tiene por qué tratarme con tanta sumisión —dijo Rocío, mirando a Matías con serenidad.

—Entonces, ¿podría considerarme su amigo? —preguntó Matías con cautela.

El rostro de Mireya se contrajo en una mueca de asombro.

No esperaba que incluso Matías se rindiera ante Rocío.

Una ligera incomodidad e ira asomaron en su cara, pero las disimuló al instante.

Rocío, sin embargo, mantuvo la misma calma de siempre.

—No.

Matías insistió:

—Esperaré a que se le pase el enojo. Déjeme demostrarle que he cambiado, y si lo hago bien, ¿entonces sí me aceptará como amigo?

—Señor Romero, no soy nadie importante ni tengo nada especial. De verdad, no tiene por qué hacerse mi amigo. Es cierto que ya no le guardo rencor, pero tampoco puedo olvidar lo que pasó y convertirme en amiga de un hombre que me secuestró y me difamó en internet. Mi corazón no es tan grande. Pero, como le digo, ya no estoy enojada con usted, así que no tiene por qué sentirse culpable.

Matías se quedó sin palabras.

En ese momento, Matías comprendió de verdad lo excepcional que era Rocío.

Quizás no era excepcionalidad, sino resignación.

Estaba sola, sin poder ni apoyos. No podía permitirse tener enemigos, así que su única opción era dejarlo pasar, no guardar rencor.

Pero eso también demostraba la increíble y tenaz fuerza vital de Rocío ante la adversidad, algo con lo que Mireya no podía compararse.

—Matías, los cimientos de nuestra obra ya están listos y los pisos se están levantando. Que personas ajenas al proyecto anden por aquí no solo es un riesgo para su seguridad, sino que también afecta nuestro trabajo —dijo Mireya, mirando a Matías con seriedad.

Matías asintió repetidamente.

—Sí, la señorita Zúñiga tiene razón. Así que, señorita Amaya, creo que por su propia seguridad, sería mejor que no volviera a la obra…

Después de decir eso, a Matías le empezó a sudar la frente.

—Señor Romero, señorita Zúñiga. —En ese momento, Samuel, que había estado observando la escena en silencio, finalmente habló.

Pasó un brazo suavemente por los hombros de Rocío y, con un tono despreocupado, les dijo a Matías y a Mireya:

Capítulo 334 1

Capítulo 334 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Desquite de una Madre Luchona