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El Desquite de una Madre Luchona romance Capítulo 429

La noticia de Mireya fue como un trueno que dejó sordos a Lázaro y a toda la familia Valdez.

Lázaro miró a Mireya con incredulidad.

—¿Qué dijiste? Repítelo.

Mireya reprimió su nerviosismo.

Le dedicó una leve sonrisa a Lázaro y luego recorrió con la mirada a los miles de invitados, que parecían estatuas de hielo.

Entre esas estatuas estaban Rocío, Álvaro, Simón, Hernán Navarro y Claudio Herrera.

Básicamente, de los miles de invitados, aparte de los Zúñiga, el único que no se había congelado era Samuel.

Claro que Mireya no se fijó mucho en si Samuel era una estatua o no.

Sabía que, aunque todos estuvieran petrificados, podían oír perfectamente lo que decía.

Mireya era Mireya.

Incluso en un momento como ese, mantuvo la compostura, la elegancia y la calma.

Su sonrisa elegante pasó de los miles de invitados a Lázaro.

Dijo con dulzura:

—Cariño, ¿te quedaste sin palabras de la emoción? Sé que te encantan los niños, y a mamá también le encantan mis hijos, lo sé.

—No es que te haya ocultado a mis dos tesoros a propósito. Solo quería darte a ti y a la familia Valdez la mayor de las sorpresas en nuestra boda. Mis hijos son muy guapos, educados y obedientes. Siempre han recibido la mejor educación…

Lázaro empezó a salir de su estupor.

Interrumpió a Mireya y, articulando cada palabra, le preguntó:

—¿Me estás diciendo que, antes de mí, tuviste dos hijos con otro hombre? ¿Y que me los estás presentando como tu gran sorpresa?

Cada palabra que le dirigía a Mireya estaba cargada de una tensión contenida.

Mireya, por supuesto, podía percibir que la furia de Lázaro había alcanzado un punto de ebullición.

Había anticipado cada una de sus reacciones.

Pero no tenía otra opción.

Así como ella había aceptado y querido a Carolina, la hija de Lázaro y Rocío.

Pero antes de que encontrara la oportunidad, esa maldita de Rocío empezó a causar problemas, lo que empeoró la actitud de Lázaro hacia ella. Entonces, no se atrevió a mencionarle que tenía hijos.

Hasta que descubrió que estaba embarazada de mellizos.

Cuando Lázaro se enteró, estaba tan feliz que habría bajado la luna para ella.

Sintió que era su oportunidad.

Pero cada vez que intentaba sacar el tema, algo se interponía.

Justo cuando estaba más desesperada, Fernanda le sugirió que lo anunciara en la boda.

Mireya sabía perfectamente que anunciarlo en la boda sería un golpe devastador para Lázaro.

Pero, para ella, era la oportunidad perfecta para que Lázaro y los Valdez tuvieran que aceptar a los niños sin poder devolverlos.

Porque Fernanda se había pasado meses presumiendo de ella, pintándola como un hada todopoderosa. Había ido por ahí diciendo que traería una gran sorpresa a la familia Valdez. Si Lázaro y los Valdez no aceptaban a los niños, ¿no sería como abofetearse a sí mismos en público?

***

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