Mariano pareció darse cuenta apenas de que seguían en el restaurante.
Aflojó el abrazo, pero al segundo siguiente tomó la mano derecha de ella, como si temiera que saliera corriendo.
—Salgamos primero.
Antes de irse, Bianca miró hacia la mesa de enfrente. Jaime ya no estaba ahí.
Durante todo el camino, Mariano sostuvo la mano de Bianca con fuerza, entrelazando los dedos. A Bianca le causó gracia:
—¿Por qué me agarras tan fuerte? No me voy a escapar.
Al escuchar su queja, Mariano relajó un poco la fuerza, pero solo un poco. Se humedeció los labios resecos y dijo:
—Tengo miedo de perderte otra vez.
El hotel donde se hospedaba Mariano estaba cerca, así que fueron directo para allá.
Al entrar en la habitación, Mariano finalmente soltó a Bianca y fue a servirle un vaso de agua.
Bianca extendió la mano y le tocó los labios:
—El que debería beber agua eres tú, traes los labios secos.
Al sentir la suave yema de los dedos de ella sobre sus labios pálidos y secos, Mariano se estremeció y de inmediato atrapó su mano para besarla suavemente.
Bianca bajó la mirada, apenada:
—Toma agua primero.
Dicho esto, se sentó en el sofá para observarlo con calma.
Sí, mirándolo bien, este hombre era guapísimo. No solo tenía un rostro privilegiado, sino que su estatura y complexión eran impecables.
Además, tenía un porte... Híjole, ¿no sería algún millonario?
—¿En qué piensas? —Mariano se sentó a su lado sin que ella se diera cuenta, sacándola de sus pensamientos.
Bianca miró ese rostro atractivo tan cerca de ella y se aclaró la garganta:
—¿Qué relación tenemos?
Aprendiendo de la lección anterior, no quería volver a equivocarse. Aunque Jaime le había dicho que él era su novio, Bianca necesitaba preguntar los detalles.
Mariano arqueó una ceja con gesto divertido:
—¿Jaime no te lo dijo?
—Lo dijo, pero quiero escucharlo de ti.
Mariano le acarició la cabeza y dijo con tono despreocupado:
—Amantes a escondidas.
Tragó saliva y preguntó con cautela:
—Si somos novios, ¿por qué a escondidas?
—Primero, porque acabo de robarte de los brazos de otro y tengo miedo de que te sigan buscando.
En una sola frase soltó una bomba informativa:
Ella le había sido infiel a alguien para estar con Mariano.
Esto... ¿me convierte en una sinvergüenza o qué me pasa?
Bianca respiró hondo y continuó:
—¿Y cuál es la otra razón?
Mariano curvó ligeramente los labios:
—La segunda es porque hay gente que no está de acuerdo con que estemos juntos.
—¿Quién?
—Tu mamá y mi tío.
Bianca guardó silencio. Pensó que su madre debía ser una mujer tradicional y con principios; era lógico que no estuviera de acuerdo.

Tras una revisión minuciosa, los médicos concluyeron que, aparte de la amnesia, Bianca no tenía otros problemas.

Mariano miró el reporte en sus manos y asintió aliviado:
—Gracias por su trabajo.
Al salir de la zona de especialistas, vio a Bianca sentada obedientemente en una silla del pasillo y sintió una ternura inmensa.
Se acercó, se arrodilló en una pierna frente a ella y le dijo con voz grave y seductora:
—Tu cuerpo está bien. Los médicos sugieren volver cuanto antes a un ambiente conocido; la memoria volverá poco a poco.
—Ajá. —Bianca asintió.
Estaba mentalizada; sabía que Mariano había venido para llevársela.
—¿Cuándo nos vamos?
—Esta noche.
¿Esta noche? Bianca se levantó de un salto:
—¿Tan rápido?
Mariano apretó los labios:
—Tu mamá está muy preocupada por ti. Más que yo.

Bianca asintió:
—Está bien, nos vamos esta noche. Pero dejé algunas cosas en... —hizo una pausa—, en casa de Jaime. Quiero ir a recogerlas.
Mariano asintió:
—Iré contigo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Día que lo Dejé, Firmé con su Mayor Rival
Me han quitado ya mas 15 desbloqueo los capítulos me da error y no se abren que esta pasando...